A poco más de dos meses para las europeas del 26 de mayo, Vox es, junto al PP, el único de ámbito nacional que no ha confirmado su cabeza de cartel para esas elecciones. Los de Santiago Abascal, además, esconden sus cartas respecto al grupo parlamentario en el que se integrarán en Bruselas. Un silencio que desde el partido califican de “estratégico”, pero que tiene otras explicaciones.

Según reconocen desde la formación, la dirección nacional de Vox, con Abascal al frente, no tiene nada claro a qué grupo parlamentario adherirse. Entre otras cosas, porque “ha habido movimientos” de los eurodiputados españoles en la Eurocámara y, a día de hoy, solo hay dos opciones que no gustan, en absoluto, en el partido.

En ese sentido, explican que tanto el PP como Ciudadanos llevan meses creando alarma en sus respectivos grupos parlamentarios sobre el programa político de Vox. Un partido con el que han pactado el gobierno de Andalucía pero que no quieren en su misma bancada.

Esta campaña ha servido para que tanto el Partido Popular Europeo como la Alianza de Liberales y Demóctatas Europeos (ALDE) hayan vetado la posible incorporación de Vox a ambos grupos tras las elecciones del 26-M.

Un criterio que, de hecho, es muy diferente al que adquirió el PPE hace cinco años, cuando notificó a Alejo Vidal-Quadras, entonces cabeza de lista de Vox a las europeas, que le admitiría sin problemas en el grupo parlamentario. La situación, sin embargo, era muy diferente, según cargos populares: “Alejo había sido vicepresidente del Parlamento y Vox no era tan radical como ahora”.

O con Le Pen o con los independentistas

Así las cosas, las fuentes consultadas explican a ECD que a Vox solo le quedan dos posibles alternativas. Y ninguna de las dos demasiado atractivas. Son las siguientes:

–Integrarse en el grupo de Europa de las Naciones y las Libertades (NFL). Es, a día de hoy, la opción más factible para Vox. Entre otras cosas, porque Nicolas Bay, colaborador de Le Pen y copresidente del grupo, le ha recibido con los brazos abiertos: “Con ellos, seremos más fuertes”, afirmó recientemente.

La pega a esa integración está, precisamente, en que Vox oficializaría su adhesión al proyecto político de Marine Le Pen, un movimiento que sería aprovechado por los partidos rivales para atacar a los de Santiago Abascal. Un ‘peaje’ que el presidente del partido parece dispuesto a pagar.

–Formar parte del Grupo de los Conservadores y Reformiastas Europeos. La ideología de este grupo parlamentario parece, al menos sobre el papel, afín al programa de Vox. El problema es que el ECR se está convirtiendo en un nido de partidos independentistas de toda Europa, como el N-VA flamenco.

Si esa circunstancia ya echaba para atrás a dirigentes de Vox, la posibilidad de que Carles Puigdemont se convierta en eurodiputado flamenco por ECR parece definitiva para que Abascal rechace esta opción.

No obstante, desde Bruselas recuerdan que, en estos últimos cinco años, Ciudadanos y el PDeCAT han convivido dentro de ALDE, por lo que existen antecedentes similares.



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