—Lo primero, a pesar de ser más que conocidos en Euskal Herria, nos gustaría que presentaras el grupo al que representas como portavoz y en el que militas, como ex preso político.

—En primer lugar me gustaría aclarar que no milito como ex preso político, ya que el Movimiento Pro Amnistía y Contra la Represión está abierto a cualquiera que esté de acuerdo con nuestros principios. Eso va en concordancia con que pensamos que el tema de la amnistía no atañe únicamente a quien está en prisión o bajo amenaza de ser encarcelado, sino que atañe a todos y todas como pueblo y como clase.
Otra cuestión es que el hecho de que en nuestra organización haya militantes políticos que han conocido la cárcel o el exilio nos ayude a entender cómo se desarrolla la represión en sus distintas variedades, o que gracias a ello podamos hacer análisis políticos con algo más de perspectiva sobre los movimientos que se dan esos agujeros. Pero como decía, está abierto, porque otras personas que no han estado en prisión nos aportan otros puntos de vista sobre cómo se debe trabajar dentro de un movimiento social, o sobre cómo hacer propaganda en la calle, o una página web, o un Amnistia Eguna, por poner algunos ejemplos.
Volviendo a tu pregunta, nuestra organización nace en la primavera del 2014, dos años después de que desapareciera la última organización que había reivindicado la amnistía, que era Askatasuna, previamente ilegalizada por la Audiencia Nacional española. Había otras organizaciones que trabajaban el tema de lxs represaliadxs, pero lo hacían desde un punto de vista únicamente humanitario, lo cual nos parecía absolutamente insuficiente.
Creemos que desligar las consecuencias del conflicto (cárcel, exilio y deportación) de los motivos que los causaron (lucha contra la opresión de los Estados español y francés), es la mejor manera de perpetuar el problema y de afianzar dicha opresión, ya que es tratar de curar los latigazos en vez de cortarle las manos al latiguero.
Es por ello que hacemos nuestra la definición de amnistía que históricamente ha hecho el Movimiento de Liberación Nacional Vasco: libertad para todos y todas las militantes políticas y superación de las causas que les impulsaron a la lucha, que son el fin de la opresión que sufren nuestra nación y su clase trabajadora. Esto último es la garantía para que las cárceles no se vuelvan a llenar de militantes, como ya ocurrió tras la falsa amnistía de 1977, que no fue otra cosa que una ley de punto final de la que se benefició el franquismo.

—¿Cómo entiende vuestro grupo el tema de la Memoria Histórica?
—Aunque etimológicamente amnistía significa amnesia, el significado político que históricamente se le ha dado es justo el contrario. Para la amnesia ya están las leyes de punto final que sirven para que las dictaduras fascistas no tengan que rendir cuentas al pueblo por los crímenes que cometieron.
Por eso decía antes que la amnistía de 1977, lo que en realidad hizo, fue poner las bases para que el franquismo saliera impune, y la falsa transición las puso para que las élites económicas y políticas del franquismo conservaran su poder.
Entendemos que la reivindicación de la amnistía lleva implícita la conservación de esa memoria histórica, ya que consideramos que es el hilo conductor entre las legítimas luchas populares del pasado y las luchas del futuro.
La amnistía deslegitima el derecho al vapuleo y humillación por parte de los estados hacia la clase trabajadora y hacia los pueblos ocupados, y al mismo tiempo reconoce el derecho de estos a rebelarse contra la opresión. Para nuestro movimiento la reivindicación de la amnistía es directamente la reivindicación de la lucha, y sin memoria no hay lucha, ya que sin memoria creeremos que la situación que se nos impone es algo natural y sin remedio.

—¿Cuáles pensáis que deben ser los pasos que habría que dar actualmente para ir en la dirección correcta en el tema de la Memoria Histórica, es Gogora otro txiringito en manos del EAJ-PNV como se denuncia desde el Movimiento memorialista? ¿Por qué creéis que no se han dado dichos pasos?

—Evidentemente Gogora es un chiringuito del PNV que, como partido del sistema que es, hace lo posible por desactivar las reivindicaciones populares que consiguen cierta aceptación social. En ese momento en el que las reivindicaciones se fortalecen, el sistema busca apropiarse de ellas para vaciarlas de contenido.
Así ocurre con otras reivindicaciones justas y necesarias como el feminismo, el ecologismo, el 1 de mayo, el euskera… El sistema necesita hacernos creer que todas estas vulneraciones las padecemos sin saber muy bien porqué, y que todo el mundo las puede defender. Esa es la manera de sacudirse su responsabilidad y lo hacen despolitizando estas reivindicaciones. Es delirante porque si la razón de la existencia de todas estas reivindicaciones es la opresión absolutamente política que padecemos en cada uno de estos sectores, despolitizarlas es la manera de perpetuarlas.
Los pasos a dar son el análisis objetivo de la historia y de los motivos por los que esta se produce así, y eso no pasa de ninguna manera por “la conciliación” entre bandos enfrentados. Esto último sería negar la lucha de clases y el derecho a rebelarse contra la paz de los cementerios, la paz de los cuneteros. Ese es el motivo por el que no se dan pasos en esa dirección, porque al fin y al cabo estamos dejando esa responsabilidad en manos de gente que también forma parte del sistema. No van a tirar piedras contra su propio tejado.

 

 

—Semana pro Amnistia, 3 de marzo en Gasteiz, la Foz de Lumbier, Bahía de Pasaia, Tturko en Bilbao…. Hay bastantes casos que se quieren olvidar como si nunca hubieran existido ¿ ?.

—Porque de esa manera se le cuenta a la gente que aquí ha habido un problema de lo que ellos llaman terrorismo. Para mí el terrorismo es lo que hacen los Estados español y francés, que en casos como los que citas saltan de una represión más sutil y difícil de percibir a otra en la que dejan de cuidar las formas. Aún así, la versión oficial que han dado de todos estos casos siempre ha estado manipulada, tratando de presentarse a sí mismos como víctimas.
Todos estos casos los ocultan porque, a pesar de que en los últimos años se han hartado de mandar a gente a declarar a la Audiencia Nacional española acusándola de hacer exaltación del terrorismo, la verdadera exaltación de lo que ellos llaman terrorismo y nosotros llamamos lucha, la han hecho los estados con cada uno de estos casos y con el resto de casos represivos.
Nadie siente empatía con un asesino a sueldo del estado, ni con los torturadores, ni con quienes planifican el exterminio cultural de los pueblos con menos recursos, ni con quienes deciden en copiosas cenas de miles de euros cómo van a llevar a la ruina al resto. Ni con ellos ni con nadie que forme parte de su sistema represivo. Por todo esto se tapan estos casos, porque aumentan el apoyo a la lucha y se lo reducen a la represión.
Informe Torturas ¿Se rompe el arco cronológico para vender que fueron casos aislados en un periodo concreto y para que algunos se sigan agarrando a que fueron ‘algunos agentes’ y de manera ‘aislada’?
La tortura es la herramienta más utilizada para castigar a la disidencia desde la falsa transición, porque destruye a los militantes, se desarrolla en la opacidad de los calabozos y las prisiones y es selectiva. Afecta y atemoriza a sectores muy determinados y su objetivo va mucho más allá de la obtención de información. Pretende el abandono de la lucha por miedo al terror a ser torturado.
Su utilización ha sido sistemática en el Estado español, y el francés ha extraditado a militantes sabiendo que posteriormente se les iba a torturar. En Euskal Herria todo el mundo sabe de esta práctica y quien lo niega, simplemente lo hace porque está de acuerdo con ella.
Como te decía antes, hay prácticas que los Estados niegan, no porque no hayan existido ni porque les parezca mal que se practiquen, sino porque sus leyes dicen una cosa y sus prácticas, amparadas en la letra pequeña de esas mismas leyes, van en otra dirección. Prohíben la tortura pero legalizan el aislamiento del detenido para facilitarla. Niegan las torturas porque aceptarlas haría que mucha más gente apoyara, por ejemplo, la lucha armada. Repito que nadie siente empatía por un torturador salvo los fascistas.

—¿Qué valoración hacéis como colectivo de la Ley de abusos policiales aprobadas en los parlamentos de Iruñea y Gasteiz? 

—Son leyes que pueden suponer cierto bálsamo para aquellas víctimas que se puedan acoger a ellas, que todo hay que decirlo, son una minoría del total. Al final pasa lo de siempre, que es que se aceptan casos que ya socialmente estaban aceptados.
Como siempre el pueblo va por delante y las instituciones actúan cuando no pueden seguir escondiendo la basura debajo de la alfombra. Por eso es tan importante subrayar que las bases de las victorias se ponen en la calle. Es la presión popular la que puede obligar a las instituciones a que se muevan.
Lo que pasa es que estas leyes dejan sin reconocimiento a todas aquellas personas que no cuentan con una sentencia a su favor, sentencias que dictan jueces que son el garante de ese mismo sistema que violó sus derechos porque, recordemos, la violencia de estado no es una excepción sino una constante, su esencia, y está amparada por todo un engranaje del que forman parte jueces, forenses, policías, políticos y medios de comunicación.
Además, estas leyes dan por buenas las sentencias judiciales anteriores, por lo que dejan en total indefensión a las miles de personas, incluso en los casos más escandalosos, que no cuentan con una sentencia judicial favorable que, por cierto, en el caso de las torturas eran denuncias que se archivaban sistemáticamente.
Al contrario de lo que dijo el juez torturador y actualmente Ministro del Interior de la mano del PSOE, Fernando Grande-Marlaska, no es cierto que la única verdad sea la judicial, sino más bien al contrario.

—Se habló mucho de la actitud de EH Bildu en el Parlamento de Gasteiz cuando Julen Arzuaga se enfrentó con los miembros de los seudo sindicatos policiales, pero no se ha hablado tanto de cuando en el mismo parlamento se habló sobre la carga de la Ertzaintza por la carga del mitín de Vox en Bilbao, Errenteria o otros casos. ¿A qué achacáis esa diferente actitud?

—Creo que es EH Bildu quien debe explicar el porqué de cada una de sus actitudes. En cualquier caso creo que por encima de las claras diferencias que tenemos con ellos es importante saber decir cuando han hecho algo bien para que, cuando tengamos que criticar, como hemos hecho otras veces, se entienda que lo hacemos con la legitimidad que nos da el hacerlo tratando de ser objetivos.
Julen Arzuaga fue atacado por los fascistas de Jusapol y por los fascistas del PP por denunciar la impunidad policial, la tortura y a los lobbys que pretenden que esa impunidad se mantenga. Creo que a su discurso no le sobra ni una coma. Fue asqueroso ver a esa basura de Jusapol defender la tortura y la guerra sucia, y en este punto debemos mostrarle nuestra solidaridad a Arzuaga, porque no puede ser de otra manera.
Igualmente creo que otros discursos de EH Bildu, como los que hablan de construir la convivencia con los mismos que nos mantienen bajo su bota, no hacen más que contribuir a que todo siga como hasta ahora y nos alejan de la verdadera paz, que es la que se basa en la justicia. Pero eso ya son sus contradicciones, y no las nuestras, y a ellos les corresponde solucionarlas.
Sobre lo ocurrido en Bilbo y Orereta, creo que se vieron dos planteamientos totalmente distintos para hacer frente al fascismo, y para mí el ejemplo a seguir es el de quienes trataron de reventar el acto, a pesar de saber que habría detenidos y heridos, como así fue. Fue ese tipo de protesta la que dejó al descubierto que entre las élites económicas se defienden, y que el PNV mandó a sus mercenarios a apalear al pueblo para defender a los fascistas.
No comparto el tipo de protestas como las de hacer un teatro simulando desinfectar las zonas por las que han pasado los fascistas. Y no porque la lucha deba carecer de sentido del humor o tengamos que estar constantemente cabreados, pero es que se tiende a destacar mucho las consecuencias dolorosas de la verdadera lucha y muy poco la satisfacción que produce llevarla a cabo. Nos han apaleado, nos han encarcelado, hemos pasado miedo y angustia, hemos dejado compañeros y compañeras en el camino y seguimos haciendo viajes a la cárcel, pero siempre hemos disfrutado de cada segundo de lucha porque sin lucha estamos muertos en vida. La lucha nos ha dado mucho más de lo que nos ha quitado.

—Se habla mucho de cómo el miedo al fascismo está creciendo, tanto en Euskal Herria (llegada Vox, Cs, ADÑ….) como en el Estado español, Europa, Mundo…. ¿Es nuevo ese fascismo o es que el Estado español siempre ha sido así y ahora únicamente se está quitando la máscara? ¿Rassemblement national en Iparralde 17.383 votos es preocupante?

—El fascismo no ha desaparecido nunca, simplemente cambia de aspecto y se amolda a las circunstancias, porque lo que conocemos como fascismo no es más que otra de las caras del capitalismo. Cuando el pueblo no aguanta más tanta humillación y trata de organizarse es cuando el fascismo muestra su cara más violenta.
¿Dónde estaban Abascal y su padre hace ya bastantes años? En el PP. Solo que a las élites económicas ahora les interesa sacar a la palestra a toda esta calaña para desviar la atención. El sistema ha llegado al colapso y la manera de quitarse la responsabilidad de encima es tratar de echar la culpa a los sectores más débiles. La culpa pasa a ser de los inmigrantes, de los parados, de los trabajadores que se niegan a convertirse en esclavos, de las mujeres que según dicen no producen lo suficiente…
Y de todo esto tratan de sacar tajada, tratan de seguir empeorando las condiciones de vida de la clase trabajadora, y al mismo tiempo utilizan el mensaje del miedo advirtiéndonos de que no nos quejemos, que aún puede ser peor. Abascal, Rivera, Casado y compañía son la nueva versión de Tejero, y amenazan con quitarnos las pocas migajas que nos dieron.
Respecto a Iparralde y a RN, más de lo mismo. ¿Acaso no era preocupante la cantidad de votos que sacaba el UMP del señor de la guerra Sarkozy? Lo que sí ha cambiado es que ahora están dejando el disfraz en casa y en esta coyuntura les hace falta mostrarse tal y como son, les hace falta mostrarse como una amenaza real contra nuestra integridad. Y después vendrán a decirnos que mejor que aceptemos el “mal menor”, que es lo que había hasta ahora. Así funcionan, mediante el miedo. Es importante que tengamos esto en cuenta cuando nos vendan su falsa democracia.

—¿Cómo pensáis que se puede parar al fascismo?

—Golpeando más fuerte de lo que golpea el fascismo, porque la historia nos enseña que esa es la manera. Es muy importante argumentar y transmitir nuestros valores a la gente que puede verse influenciada por el bombardeo adoctrinador de los medios de comunicación de los poderosos. A esa gente hay que explicárselo las veces que haga falta como nos lo explicaron a nosotros alguna vez.
Otra cosa es la actitud respecto a los gestores e impulsores del fascismo. A esa gente no hay nada que explicarle porque ya lo saben. Actúan por interés propio y lo hacen a costa de quien sea. No se trata de razonar con alguien que sabe perfectamente que está haciendo daño al resto. Es tan simple como que les da igual a quién perjudicar mientras ellos salgan beneficiados. Frente a ellos solo cabe no darles cuartel.

 

Mila esker

 

(Sare Antifaxista)

 



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