«Un plato de arroz con leche», contestó Manolo Sabaté cuando, horas antes de ser ejecutado, los funcionarios de la cárcel Modelo de Barcelona le preguntaron cuál era su última voluntad. Era 1950. Tenía veintidós años. Las monjas no se atrevieron a cocinar el postre y fue finalmente la mujer de un vigilante quien lo preparó. «Qué cojones tuvo este tío. […]



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