Asediado por serias polémicas y después de solo cinco meses en el cargo, Fernando Francés ha presentado su renuncia como director de la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales y secretario general de Innovación Cultural y Museos. Francés, que asumió estos altos cargos de la cultura andaluza en febrero con el último cambio de gobierno en la Junta de Andalucía, ha comunicado su decisión a Patricia del Pozo, consejera de Cultura de la Junta de Andalucía, mediante una carta a la que ha tenido acceso El Cultural.

A raíz de una investigación de Elena Vozmediano, el 15 de abril El Cultural puso sobre la mesa la sospecha de incompatibilidad entre su nuevo cargo como secretario general de Innovación Cultural y Museos de la Junta de Andalucía y el hecho de ser propietario de la empresa que gestiona el Centro de Arte Contemporáneo (CAC) de Málaga. Fernando Francés aseguró haber vendido dicha entidad, Gestión Cultural y Comunicación, antes de ser nombrado oficialmente el 13 de febrero. Con documentos a los que tuvo acceso en el Registro Mercantil, Vozmediano puso en entredicho la versión de Francés, que hasta hoy no ha aportado ninguna documentación que refute la acusación.

A la sospecha de incompatibilidad entre los cargos de Francés y la titularidad de la empresa que gestiona el CAC, hay que sumar las sospechas de irregularidades en el concurso público que ha concedido de nuevo la gestión del museo a la misma empresa. Ambas circunstancias fueron objeto de protestas por parte de las dos asociaciones del sector del arte, de la oposición en el Ayuntamiento de Málaga y de otros licitadores en el concurso.

Por si fuera poco, una tercera polémica se cierne sobre Francés, ya que la artista Marina Vargas lo acusa de haberla abofeteado supuestamente hace un año y medio en una feria de arte, caso por el que Francés ha sido citado recientemente ante los tribunales de Santander para declarar.

A pesar de todas estas controversias, en su carta Francés no alude a ninguna de ellas. En cambio, achaca su decisión de renunciar a sus cargos políticos a la falta de entendimiento con sus superiores. Así, opina que «los criterios basados en el conocimiento del sector, en la selección por la calidad, en la ausencia absoluta de sectarismo político y en el pragmatismo en la gestión, no han sido comprendidos ni en parte aceptados por quienes tienen dentro de la Consejería las responsabilidades más altas».

«Nunca antes me había quemado tanto en un trabajo en tan poco tiempo. La ilusión se ha evaporado», añade Francés, que asegura que nunca fue su intención detentar ningún cargo político. «[…] La carrera política es lo último que yo deseaba. Hoy, después de haberla conocido desde dentro, lo sé con más firmeza que entonces, aunque siga siendo el más independiente y el menos político de los políticos de la Junta de Andalucía».

En su misiva el gestor también critica el modelo de gestión de las instituciones culturales públicas: «No olvidemos que la burocracia y unos procedimientos decimonónicos hacen que los plazos en la administración y más concretamente en la Junta de Andaalucía deban medirse en tiempos de carácter geológico».

Francés se muestra satisfecho con su gestión a pesar de su brevedad. «Reestructurar con criterios empresariales la Agencia de Instituciones Culturales era el gran reto y el primero en completarse. He cambiado todo el organigrama en apenas cuatro meses y también he optimizado puestos inútiles en la alta dirección«, señala en su texto sin aludir explícitamente a la destitución de Rafael Doctor y otros despidos polémicos. El exdirector del CAC afirma también que ha «sustituido a todos los directores [de los centros dependientes de la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales] porque no se pueden cambiar las cosas si quienes están al mando piensan de manera distinta».

En su escrito también recalca la puesta en marcha de «nuevas líneas de subvenciones para el único sector que no las tenía, el arte contemporáneo», con «casi 4 millones de euros». También asegura haber «consolidado» las del flamenco y las del cine y aumentado las de artes escénicas. Por otra pate, señala que «hay aspectos que requieren de atención especial como son las orquestas sinfónicas. Muy mal gestionadas las de Sevilla y Granada y muy malacostumbradas por haber sido siempre presa fácil de unos sindicados [sic] insaciables».

Por último, carga contra sus superiores en la Junta el considerar «frustrante que no existan planes estratégicos de políticas culturales y que la oportunidad política hipoteque la acción y las tomas de decisión» y los tilda de tener «actitudes políticas pusilánimes». Asimismo, considera haber «sacrificado muchas cosas en el ámbito privado para contribuir a un cambio cultural y artístico en Andalucía» y comunica su intención de tomarse «un tiempo sabático» para ocuparse de proyectos alejados del arte y la cultura y más próximos unos al turismo y otros al desarrollo social de sectores desprotegidos como los niños y jóvenes con capacidades distintas».



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