Del legado del ex presidente Rafael Correa se mantiene, en especial, la convicción, el convencimiento de la gente de que tiene derecho a vivir con dignidad, a no ser pobre… Otro gran logro en política exterior fue la expulsión de la base militar de Manta. Sin embargo, el ex funcionario lamentó que muchos de los logros han sido tirados a la basura por el actual gobierno.

“El mensaje que el pueblo ecuatoriano dio al mundo es que queremos que Rafael Correa regrese, que la Revolución Ciudadana vuelva”, dijo el ex canciller Ricardo Patiño al valorar los resultados de las elecciones celebradas el 24 de marzo, en las que las fuerzas de su movimiento lograron importantes avances a pesar del bloqueo impuesto por el gobierno de Lenín Moreno, a quien califica como “un impostor que traicionó la Revolución Ciudadana”.

Entrevistado al margen del 23 seminario internacional Los partidos y una nueva sociedad, organizado por el Partido del Trabajo en la ciudad de México, Patiño destacó que candidatos del Movimiento Ciudadano con el registro de Fuerza Compromiso Social ganaron las prefecturas de las provincias de Pichincha, donde está Quito, y Manabí, devastada por el terremoto de 2016.

Como canciller, Patiño fue testigo de la sublevación policial que enfrentó Correa el 30 de septiembre de 2010, la cual superó. En contraste, tres de sus antecesores no concluyeron sus mandatos: Abdalá Bucaram, depuesto por incapacidad mental en 1997; Jamil Mahuad, derrocado en 2000 en el contexto de una movilización indígena, y Lucio Gutiérrez, destituido en 2005 tras masivas protestas callejeras.

El veterano político comenzó la entrevista recordando la caminata de una multitud desde el Palacio de Carondelet hasta la sede de la policía, cuando Correa fue secuestrado durante esa rebelión. Nos dispararon. La gente vino y se movilizó por primera vez. Nadie salió a defender a Bucaram, ni a Mahuad, ni a Gutiérrez. Este fue el cambio histórico. Cayeron porque nadie salió a defender a esos presidentes.

Sobre las amenazas del gobierno de Moreno de retirarle el asilo a Julian Assange, refugiado en la embajada ecuatoriana en Londres desde 2012, Patiño indicó que el australiano está en riesgo de ser entregado a Estados Unidos, que lo juzgaría por la filtración en Wikileaks de cientos de miles de documentos secretos del Departamento de Estado.

—¿Qué se mantiene del legado de Correa?

—La obra física se mantiene. Especialmente, la convicción, el convencimiento de la población de que tiene derecho a vivir con dignidad, a no ser pobre. Logramos en gran medida que la gente entienda que los derechos están en la Constitución, como el de estar inscritos en el Seguro Social. Pasamos de un millón 600 mil afiliados a 3 millones 400 mil. En seguridad, los índices de homicidios por cada cien mil habitantes bajaron de 16 o 17, a seis o seis y pico, uno de los menores de la región. Tener universidades de altísima categoría. Muchos de estos resultados se mantienen

Para Patiño, dirigente del movimiento Revolución Ciudadana, uno de los principales logros del gobierno de Correa en política exterior fue la expulsión de la base militar de Manta (2009). Pocos países en el mundo han podido sacar una base militar estadunidense.

—¿Volverán las bases militares de Estados Unidos?

—Ojalá no. Todo lo que nosotros hemos hecho, él (Moreno) está tratando de revertirlo a toda costa. Los gobiernos de Estados Unidos, no importa que sean republicanos o demócratas, tienen siempre una misma posición. No nos los van a perdonar nunca.

Resaltó como otros pilares de la política exterior en tiempos de Correa la diversificación amplia de las relaciones con el mundo, y la construcción de la integración latinoamericana que se cristalizó en la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) junto con el extraordinario equipo de presidentes de aquella época, entre ellos Cristina Fernández, de Argentina; Evo Morales, de Bolivia; Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil; Michelle Bachelet, de Chile, y Hugo Chávez, de Venezuela.

Ahora, lamentablemente todo eso lo está perdiendo el gobierno de Lenín Moreno. Todo eso ha sido tirado a la basura, junto con los otros presidentes de Colombia (Iván Duque), Chile (Sebastián Piñeira), Argentina (Mauricio Macri), Brasil (Michel Temer) y Paraguay (Mario Abdo Benítez). Ellos han decidido que la Unasur no funcionó cuando sí lo hizo, y muy bien. Su argumento es que se ideologizó. No, eso es mentira. Nuestra relación con el gobierno de Estados Unidos era: nos respetan, o nos hacemos respetar.

—El gobierno de Moreno ¿está supeditado a Estados Unidos?

—Sí, es una vergüenza lo que está haciendo. Está sometido a lo que Estados Unidos plantea y a esa verdadera ideologización de derechas junto con los otros gobiernos de América del Sur.

—Y en estos momentos ¿cómo va lo que ustedes llaman la cacería contra el ex presidente Correa y su entorno?

—Ya perdí la cuenta de cuántas acusaciones hay contra él. Creo que son como 21. En ninguna le pueden encontrar nada. Lo que huela a Correa hay que atacarlo. Nos persiguen todo el tiempo. Cada semana alguien de la Contraloría me llama para decirme: señor Patiño queremos informarle que ahora le vamos a hacer un nuevo examen (investigación).

—Jorge Glass fue vicepresidente de Correa entre 2013 y 2017, y durante tres meses de Moreno. Fue acusado de asociación delictuosa en el escándalo de la empresa brasileña Odebrecht, por lo cual fue sentenciado a seis años de prisión, y enfrenta al menos otros seis procesos. ¿Cuál es la situación de Glass?

—No han podido encontrar una sola prueba y no la van a encontrar porque Jorge es un hombre honrado. Cuando han buscado supuestas pruebas al único que le han encontrado es a Lenín Moreno, y son bastantes y bien feas. En octubre cumple dos años de estar en la cárcel.

—¿Hay posibilidades de un juicio político a Lenín Moreno, como lo han planteado varios medios en los últimos días?

–No sé. Es difícil porque la derecha está feliz con Moreno, quien ha tomado todas sus consignas. Comparando el plan de gobierno del derechista Guillermo Lasso –el banquero que perdió las elecciones en 2017–, Moreno, quien ‘traicionó’ la revolución ciudadana, realiza mucho más que lo prometido por el propio Lasso. Este hombre está haciendo más de lo que la propia derecha quería. Ha destruido la institucionalidad del Estado.

—¿Qué es lo más lesivo que ha hecho, desde su punto de vista?

—Manchar el proyecto de la revolución ciudadana e intentar desacreditar a quienes lo han liderado, particularmente a Rafael Correa y a Jorge Glass. El pueblo ecuatoriano votó por Correa (en los comicios de 2017). También por Lenín, pero especialmente por Correa. Moreno entregó ese mandato a los enemigos de la revolución ciudadana, a la embajada estadounidense, a los banqueros, que en nuestra época fueron regulados y controlados.

Apenas dos semanas después de comenzar en mayo de 2017 su gestión, Moreno quitó al Banco Central la misión de encargarse del dinero electrónico, muy importante, especialmente en un país dolarizado, para entregarla al Banco Pichincha y la banca privada, ya que Ecuador carece de moneda propia y usa el dólar. Era importante disminuir el manejo de liquidez, tienen que importarse 2 mil millones de dólares al año de Estados Unidos. Eso es costoso y problemático; hasta ahora la banca privada no ha hecho nada para que se maneje el dinero de manera electrónica.

Moreno también echó abajo la ley de plusvalía, otra legislación contra el abuso en la especulación de la tierra y la de comunicaciones que buscaba democratizar el espacio radioeléctrico.

El gobierno de Correa concluyó con una deuda externa de 27 por ciento del PIB que ahora llega a 40 puntos. En el gobierno actual no ha habido crecimiento, ni inversiones ni infraestructura y el desempleo subió. El índice de aprobación de Moreno es de 17 por ciento

—¿Qué va a pasar con Assange?

—Le dije cuando le dimos el asilo: ¿estás seguro de quieres estar en nuestra embajada? Me dijo: prefiero mil veces estar encerrado aquí el tiempo que sea antes que estar en Guantánamo… Assange está ahora en riesgo. Depende de las negociaciones entre Estados Unidos y Ecuador. Aparentemente Moreno para conseguir un crédito de la banca multilateral, no lo puedo confirmar, pero hay fuentes que dicen que habría ofrecido sacar a Assange de la embajada, con lo cual quedaría en manos de la policía británica y es muy probable que sea entregado a Estados Unidos. Ojalá no suceda”.

—Entrevistado por La Jornada en 2012 (https://bit.ly/2OXn0i5), usted dijo que era un hombre feliz por lo que se estaba construyendo. ¿Hay lugar esperanza en Ecuador ahora?

—Sí, creo que sí. Hemos vivido una pesadilla. Una traición que no se la deseo a ningún pueblo. No perdimos, ganó nuestro proyecto. Este hombre nos traicionó. Hay momentos para la esperanza. El 24 de marzo hubo elecciones, nos bloquearon, y a pesar de eso vimos muy buenos resultados.

El también ex ministro de Defensa en otra faceta de su vida se dedica a cantar y va lanzar en breve un disco, en el cual interpreta temas como GranadaSueño imposible y A mi manera.

 

(La Jornada)

 



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