Pamplona,

Se inició en la escultura para, progresivamente, zambullirse en el juego con objetos e imágenes a la hora de proponer a los espectadores lecturas nuevas sobre la percepción de lo real y su representación, formas distintas de mirar. El trabajo de Vik Muniz nos llega, en sus exposiciones, siempre en forma de fotografías, pero estas son imágenes vivas que plantean interrogantes muy diversos y que nacen de procesos de trabajo con materiales que no vinculamos específicamente a lo artístico pero que él emplea con absoluta naturalidad por servir a sus fines expresivos, como comida, basura u objetos desechados: No pienso en términos de materiales no convencionales. No creo que eso exista. Si un material es capaz de transmitir una idea, es mi esencia artística.

Una selección de series recientes de Muniz, junto a algunos trabajos pasados, se exponen hasta el próximo enero en el Museo Universidad de Navarra, en una muestra organizada junto a la Foundation for the Exhibition of Photography, con sedes en Estados Unidos y Europa, y el High Museum de Atlanta y con la colaboración del Ayuntamiento de Pamplona y la Galería Elba Benítez. Arthur Ollman comisaría la exhibición, que cuenta con más de un centenar de obras: imágenes que son el fruto, relativamente sencillo, de caminos de investigación y elaboración bastante más lentos que Muniz invita al público a dilucidar sin prisa: El espectador puede seguir mis huellas y preguntarse cómo se ha hecho una fotografía. Hemos sido capaces de llegar a ser muy buenos a la hora de asimilar fotografías y de entenderlas con gran rapidez, pero cada vez somos más lentos a la hora de discernir la forma en la que miramos las fotografías. Cuando estás en un museo o una galería, debes tomarte tu tiempo, disfrutar del hecho de tratar de averiguar cómo se hizo la fotografía.

Vik Muniz. Medusa Marinara. After Warhol, 1997
Vik Muniz. Medusa Marinara. After Warhol, 1997

En buena parte de su producción, su punto de partida fueron obras bien conocidas de la historia del arte y fotografías familiares tomadas de su archivo personal; las reinterpretó a partir de esos materiales no específicamente artísticos creando obras tridimensionales, a veces de cariz escultórico, que finalmente llegan a nosotros en forma de imágenes.

Tampoco Muniz tuvo nunca la intención concreta de ser artista; antes de llegar a los museos fue cocinero, ilustrador de camisetas infantiles, empleado de una gasolinera o de un patinódromo y de esas experiencias vitales se ha nutrido: Creo que tenía que contar con una práctica intensiva en la vida real antes de llegar a ser capaz de representarla. Estoy contento de que las cosas sucedieran de ese modo.

En cualquier caso, sí dibujó desde niño, cada vez de forma más elaborada, y tomó fotos; más de una vez ha explicado que su sentido visual, pronto profundo, tuvo mucho que ver inicialmente con su dislexia. Entre sus primeros intereses culturales se encontraron el teatro y la escultura, y progresivamente trató de enlazarlos en su idea de representación de lo real.

En Pamplona contemplaremos sus obras dedicadas a obras célebres como la Mona Lisa, La muerte de Marat, Un bar aux Folies Bergère, Gernika o Los borrachos; esas recreaciones van más allá de lo anecdótico y trascender esa categoría es el desafío al que Muniz desea enfrentarnos: al situarnos ante imágenes ya conocidas, nos invita a reubicarnos frente a ellas, a calibrarlas de nuevo. En palabras del brasileño, el espectador mira la imagen y ve algo que siente que ya ha visto con anterioridad, pero algo ha cambiado, así que tiene que volver a mirarla con la información que tiene de antes. Normalmente creo mis imágenes de manera que el espectador solo puede ir un poco más lejos. Las imágenes tienen una arquitectura de capas de signifi cado y, una vez llegas a un punto, te ves invitado a continuar hacia el siguiente.

Vik Muniz. A-Bar-at-the-Folies-Bergère-after-Edouard-Manet. Pictures of Magazines 2, 2012
Vik Muniz. A Bar at the Folies Bergère after Edouard Manet. Pictures of Magazines 2, 2012

En un primer vistazo, el público encontrará en estos trabajos algo familiar; en una segunda contemplación más detenida, las obras nos aportarán otra información. Para Muniz, esa es la diferencia entre mirar y ver, y la elección de obras maestras y reconocibles tiene que ver con lo que estas dicen de nosotros: Tomamos esas obras de arte como marcas de nuestra evolución. Han sobrevivido a la prueba del tiempo y están aquí para decirnos cómo hemos evolucionado en la forma en la que nos relacionamos con las imágenes. Me ofrecen ideas y me ayudan a trabajar con el vasto vocabulario de la audiencia. Se refiere a un vocabulario vasto porque Muniz se dirige a todos: al director del museo, al curador, al mismo tiempo que a las personas que limpian el museo. Por eso tienes que ser consciente del tipo de bagaje visual que trae la gente a su encuentro. Cuanto más pueda comunicar, uno a uno, con el espectador, el efecto será mayor. Terminarán aprendiendo mucho más en esa interacción.

Vik Muniz. Mahana-No-Atua-(Day-of-the-Gods),-after-Gauguin
Vik Muniz. Mahana No Atua (Day of the Gods), after Gauguin

Tras aquellas primeras series, el artista introdujo progresivamente cambios en sus soluciones formales, en la investigación con los materiales y el formato de sus fotografías. Entre 2005 y 2010 trabajó en sus Imágenes de chatarra e Imágenes de basura, con desechos recogidos en el mayor vertedero de Río de Janeiro. En la segunda serie, además, colaboraron con él trabajadores de ese basural, como modelos; buscó pulsar así su capacidad de crear en equipo y de mejorar las condiciones de vida de estos empleados. (Si queréis saber más, no os perdáis el documental Waste Land, que en 2010 fue nominado al Óscar).

De la mano de aquellos colaboradores, Muniz comenzó a contemplar de otra forma sus opciones creativas. Imágenes de basura supuso para él, incluso, un cambio vital: Ser capaz de entender que, cuando traes a alguien a compartir el trabajo contigo, no terminas con lo que tú querías, sino con algo mucho mayor. Ese puente entre el artista y el espectador se construye de muchas más maneras de las que pudieras imaginar. Para un artista no es sólo un medio de producción, sino un medio de educación.

También interesan a Muniz las diferencias perceptivas (físicas y mentales) que ocasionan los cambios de escala; lo vemos, en Navarra, en series como Sandcastles (2014) y Colonies, esta última desarrollada junto al MIT de Massachussets. Y también profundiza en las tensiones entre idea y material allá donde la fotografía termina, donde la imagen mental termina y donde su contraparte material empieza. Este es el ejercicio que la fotografía nos permite experimentar cuando tratamos de emparejar el mundo que llevamos en nuestra mente, el de nuestra imaginación, con el mundo real allí fuera, el de los sentidos, el de las cosas físicas y tangibles.

Su constante trabajo en series se debe al camino de aprendizaje habitual en Muniz (así puede usar lo que descubre en una pieza en la siguiente, una y otra vez). Actualmente se encuentra estudiando las nociones de dinero y valor, especialmente en el contexto brasileño, donde la naturaleza se ha convertido en fuente de riqueza económica.

Vik Muniz. Postcards from Nowhere, 2014
Vik Muniz. Postcards from Nowhere, 2014

 

“Vik Muniz”

MUSEO UNIVERSIDAD DE NAVARRA

Campus Universitario

Pamplona

Del 23 de septiembre de 2020 al 21 de marzo de 2021

 

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