Unos investigadores han descubierto que los exoplanetas rocosos (planetas de tipo terrestre alrededor de otras estrellas) que se formaron al principio de la vida de la galaxia parecen haber tenido más posibilidades de desarrollar un campo magnético y una tectónica de placas que aquellos que se formaron más tarde.

 

Como ambas condiciones se consideran favorables al desarrollo de la vida, esto significa que si esta existe en la galaxia, se habría desarrollado con mayor probabilidad antes que después, y que los planetas formados más recientemente podrían tener menos posibilidades de desarrollarla.

 

Como científico principal, el investigador planetario Craig O’Neill dijo que: “La tectónica de placas es importante para la habitabilidad, y parece que las condiciones óptimas de la tectónica de placas existieron para los planetas que se formaron al principio de la vida de la galaxia, siendo poco probable que ello vuelva a suceder. Para la vida biológica, tal vez eso fue lo mejor que pudo ocurrir”.

 

Los exoplanetas han estado atrayendo gran interés debido a la posibilidad de que algunos de ellos puedan albergar vida. Al presentar sus resultados, el profesor Craig O’Neill (Director del Centro de Investigación Planetaria Macquarie, Universidad Macquarie) indicó: “Debido a las grandes distancias involucradas, tenemos una cantidad limitada de información sobre estos exoplanetas, pero podemos entender algunos factores, como la posición, la temperatura y alguna idea de la geoquímica de los exoplanetas. Esto nos permite modelar cómo se desarrollan”.

 

Utilizando enormes simulaciones que involucraban cientos de procesadores de la Infraestructura de Computación Nacional Australiana, el equipo empleó el programa de geodinámica ASPECT, que simula el desarrollo del interior de los planetas. El grupo de O’Neill pudo demostrar así que muchos de los primeros planetas habrían tendido a desarrollar la tectónica de placas, lo cual es favorable para el desarrollo de la vida.

 

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La galaxia M51 es una galaxia espiral, a unos 30 millones de años luz, que está en proceso de fusionarse con una galaxia más pequeña vista arriba a la izquierda. (Foto: X-ray: NASA/CXC/SAO; Optical: Detlef Hartmann; Infrared: NASA/JPL-Caltech)

 

“La tectónica de placas actúa como una especie de termostato para la Tierra, creando las condiciones que permiten la evolución de la vida. La Tierra tiene mucho hierro en su núcleo, y habíamos asumido que esto sería necesario para el desarrollo tectónico. Sin embargo, encontramos que incluso los planetas con poco hierro pueden desarrollar tectónica de placas si el momento es el adecuado. Esto fue completamente inesperado”.

 

El desarrollo de la tectónica de placas tiene un gran efecto multiplicador. “Los planetas que se formaron más tarde pueden no haber desarrollado tectónica de placas, lo que significa que no tienen este termostato incorporado. Esto no solo afecta a la temperatura de la superficie, sino que el núcleo se mantiene caliente, lo que inhibe el desarrollo de un campo magnético. Si no hay campo magnético, el planeta no está protegido de la radiación solar, y tenderá a perder su atmósfera. Así que la vida se vuelve difícil de sostener. Un planeta necesita tener la suerte de tener la posición y la geoquímica correctas en el momento correcto si va a sostener la vida”, dijo el Profesor O’Neill.

 

Los investigadores saben que el equilibrio químico general de la Galaxia ha cambiado con el tiempo por diversas razones, como la conversión de material en estrellas y cuerpos planetarios o su expulsión a través de las supernovas. Esto significa que el material interestelar disponible para formar planetas es significativamente diferente al que estaba disponible cuando la galaxia era joven.

 

“Así que los planetas que se formaron antes lo hicieron en condiciones favorables para permitir el desarrollo de la vida”, dijo Craig O’Neill, “Estas condiciones serían cada vez más raras en nuestra galaxia”.

 

Hasta el 5 de junio, la NASA había confirmado la detección de 4.158 exoplanetas en nuestra galaxia. Los exoplanetas más cercanos que se han encontrado hasta ahora orbitan la estrella Proxima Centauri, que está a unos 4 años luz de la Tierra (los últimos datos indican 2 o 3 exoplanetas). (Fuente: NCYT Amazings)



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