Hay en el mundo multitud de situaciones que, por tratarse de injusticias hacia pueblos enteros, merecen en muchos casos nuestra atención, por encima quizás de otras no menos importantes. Me estoy refiriendo a lo que viven millones de personas en naciones como Palestina y Siria, que sufren tiranías que recaen sobre el pueblo y que parece que no van a tener fin nunca.

Siria y Palestina están ahora en todos los medios y, por suerte, parece que el foco de la opinión pública está situado sobre ellos por lo que sabemos de primera mano las injusticias que sufren sus pueblos. Sin embargo, hay otros muchos territorios que no tienen tanta atención mediática y, que por “tocarnos cerca” también deberían despertar nuestro interés. Con esta misma argumentación encontramos el Sáhara Occidental.

Pongámonos en antecedentes: Antigua colonia española situada frente a las Islas Canarias en el continente africano. Con la muerte de Franco España decide “liberar” la colonia y que ese pueblo sea una nación independiente (por entonces ya contaba con su propio movimiento político, el Frente Polisario). Tras la liberación de los territorios, Marruecos, avalada por Estados Unidos y Francia, decide ocupar las tierras del Sáhara Occidental y empujar a sus habitantes hacia el desierto. A una zona sin recursos, sin agua y con una tierra tan muerta que es casi un milagro poder trabajarla y conseguir que crezca nada en ella.

El Sáhara Occidental es una de las naciones más ayudadas del planeta porque carece de cualquier tipo de recurso del que puedan valerse las personas que allí viven y mucho menos infraestructuras en las que apoyarse (el Frente Polisario cree que algún día les devolverán sus tierras y, por lo tanto, no quieren construir nada, ya que entienden que se encuentran únicamente “de paso” en los campamentos que ahora ocupan).

Ante toda esta situación de desamparo, quizás quienes más sufren esta injusticia sean los niños. Privados de todo lo que consideramos básico (empezando por la alimentación, medicinas, asistencia sanitaria continuada, plan de educación, etc.), pensando en ellos surgieron asociaciones y Organizaciones no Gubernamentales cuya acción trata de ayudar en lo posible a las pequeñas criaturas.

Hoy os hablaré de Rivas-Sahel, la que yo conozco, que organiza actividades durante todo el año, desde hace más de dos décadas, con este fin. Una de las acciones que llevan a cabo es la acogida de niños por parte de familias del municipio de Rivas-Vaciamadrid para que pasen aquí el verano, esquivando el duro verano saharaui, con temperaturas superiores a los 46 grados centígrados. Este año han sido 36 familias las que han acogido a niños, y no quiero olvidarme de muchos más voluntarios que hacen posible este tipo de movilizaciones. El pasado 21 de agosto despedíamos a los 36 niños y niñas que han pasado dos meses en España. Acogen niños parejas, familias monoparentales, y cualquiera que quiera darles la oportunidad de conocer la otra parte del mundo. En Madrid sin ir más lejos, los acogimientos han bajado a la mitad en los últimos cinco años por culpa de la crisis.

No sabemos cuándo ni cómo se resolverá el problema político del Sáhara, pero sí tenemos claro que “necesitan ayuda y que allí estaremos para apoyarles”, en palabras de la propia asociación, que merece el apoyo y reconocimiento de todo el mundo por la gran labor que desarrollan.

Sáhara Libre!!

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J. Arroyo
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J. Arroyo

Director at El Sol Semanario Independiente Digital
Emprendedor, luchador, aprendiz de todo lo que el mundo me enseñe...
"La vida es eso que pasa mientras haces planes de futuro"
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