• Moscú califica el informe británico de “rusofobia”

Reino Unido “subestimó gravemente” la amenaza de Rusia y la respuesta que esta requería, según un informe del Comité de Inteligencia y Seguridad del Parlamento británico. El documento afirma que el Gobierno no hizo ningún esfuerzo por investigar la injerencia rusa en el referéndum del Brexit que se celebró en 2016 y que cambió el rumbo de la historia con el divorcio de la Unión Europea. 

Los diputados británicos han criticado al Ejecutivo actual y a su predecesor por no investigar la intromisión rusa en la política del país. “Nadie quería tocar este tema”, ha dicho Stewart Hosie, del Partido Nacional Escocés y miembro del comité que ha elaborado el documento, según informa AFP. “Existe un gran contraste con la respuesta de Estados Unidos a los informes de injerencia en sus elecciones presidenciales de 2016 “, ha comparado.

Miembros del comité se han mostrado “desconcertados” por el hecho de que Rusia no fuera tomada más en serio cuando el país era una “amenaza establecida”. Existían, mantiene la investigación, fuentes creíbles que sugerían que Moscú intentó influir en la política británica. Pero el Gobierno “apartó la vista”, afirma. Reino Unido era, dice, “claramente un objetivo” para las campañas de desinformación; un problema descrito como una “patata caliente”.

El documento pone en evidencia la influencia de las ricas élites rusas cercanas al presidente Vladimir Putin y presentes en los más altos niveles de la sociedad britanica y sus negocios. Esa influencia, afirma, es ahora “la nueva normalidad”.

Los más críticos con el premier Boris Johnson han asegurado que su presunta reticencia a publicar el documento está relacionada con supuestas donaciones de millonarios rusos al partido conservador.

“Rusofobia” y tensiones entre los dos países

El ministerio de Exteriores ruso ha respondido al informe británico calificándolo de “rusofobia tallada con falsedades”. Es la rusofobia al estilo de las noticias falsas”, ha dicho a los periodistas la portavoz Maria Zakharova.

El Gobierno británico, por su parte, ha asegurado que era “plenamente consciente de la amenaza significativa y duradera” que planteaba Rusia y ha rechazado que hubiera intentado mirar hacia otro lado.

Las relaciones diplomáticas entre Londres y Moscú han estado marcadas por fuertes tensiones desde que, en 2006, se culpó a Putin del envenenamiento radiactivo (con polonio-210) del ex agente de la KGB Alexander Litvinenko en la capital británica.

El Kremlin también fue acusado de estar detrás del intento de asesinato del agente doble Sergei Skripal en Salisbury, suroeste de Inglaterra, en 2018, con el agente nervioso Novichok.

La semana pasada, Reino Unido, Estados Unidos y Canadá afirmaron que los piratas informáticos rusos intentaron robar información sobre la investigación de la vacuna contra el coronavirus.

Londres también acusó a “actores rusos” de intentar interferir en las elecciones del pasado diciembre haciendo circular documentos filtrados sobre un posible acuerdo comercial posterior al Brexit con Estados Unidos.

En el momento del referéndum del Brexit, la predecesora de Johnson, Theresa May, acusó a Moscú de “plantar historias falsas” para “sembrar la discordia en Occidente y socavar nuestras instituciones”.

La investigación del Comité de Inteligencia y Seguridad que ha sido difundida ahora se inició en noviembre de 2017. Fue después de las afirmaciones sobre la injerencia rusa en la carrera presidencial de Estados Unidos que llevó al poder a Donald Trump en 2016.



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