Son puertas que no llevan a ningún lugar que no sea la imaginación. Sí, es cierto, son muy pequeñas, apenas de 17 centímetros de alto, pero han logrado que varios lugares de la ciudad de Atlanta se conviertan, de alguna manera, en algo único. Se llama Karen Anderson y es la creadora de estas puertecitas que sorprenden a niños y grandes en los rincones más insospechados de la ciudad sureña. Es un reportaje de Miguel Ángel Antoñanzas.



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