Agosto puede ser un buen mes para hacer recapitulación de los pequeños-grandes logros conseguidos a lo largo del año y revisión de aquello que nos ha costado llevar a cabo, incluso repitiéndonos pesadamente “tienes que hacer esto”, “debes continuar con aquello”.

Poner nuestra atención durante un tiempo y hacer un ejercicio de análisis personal sobre circunstancias y condicionantes que han supuesto un freno a esos “deberías”, procurar una mirada más amplia que nos permita salir de ese círculo vicioso que nos hace sentirnos culpables por no conseguir hacer lo que nos decimos que “tenemos que hacer”.

Ir más allá y valorar en su justa medida lo que sí hemos logrado, todos los pasitos que nos han hecho estar en ese camino que nos aporta tranquilidad, serenidad, estar a gusto con nosotros/as mismos; ser capaces de tener una mirada amable hacia nosotras/os y reforzarnos positivamente por esos momentos y espacios en los que sí sentíamos que estábamos en conexión con nuestro objetivo vital, o al menos más cerca de él.

Os propongo realizar una revisión honesta con nosotros/as mismos/as, dedicándole un máximo de dos horas uno de estos días, de manera que sirva como cierre de lo que se dio, evaluación intermedia y análisis de la realidad del momento en el que nos encontramos actualmente, siempre siendo comprensivos/as con nuestras dificultades, para plantear unos objetivos realistas con metas concretas y que realmente podamos llevar a cabo.

Como pequeña tarea, dejamos por escrito aquello que sentimos que nos servirá a la vuelta de las vacaciones y nos dará energía para continuar.

De esta forma podemos guardar este escrito y llegar a un acuerdo con nuestra parte exigente y planificadora que nos dice lo que debemos hacer:

  • Durante este período de vacaciones desconectaremos de los “deberías …” y los “tienes que …”.
  • Ahora es tiempo de descanso, de renovación, de cuidado y de premio por todo el esfuerzo y los pequeños-grandes logros conseguidos, es tiempo de ser amables/as con nosotros/as mismos y regalarnos tranquilidad mental, permitirnos estar en el momento presente sin más, sin exigencias y sin tareas, atender nuestras necesidades.
  • Las tareas y obligaciones quedan escritas en el papel y se retomarán a la vuelta, por lo que decidimos dejar de sentirnos culpables por lo que queda sin hacer, este ejercicio nos ayuda a sentir que realmente hemos hecho lo que hemos podido, puesto que nos rodean circunstancias y situaciones que se escapan a nuestro control y que nos restan energía para encaminarnos en todo momento en la dirección que nos marcamos.

Así que este es el momento de disfrutar de nuestro tiempo, es nuestro momento.