Los humanos estamos tan acostumbrados a tropezar dos veces en la misma piedra y a repetir comportamientos nocivos que ya casi ni nos damos cuenta de ello. Quizá una de las primeras cosas que más me llamó la atención cuando llegué a Londres fue la gran cantidad de inmobiliarias que había por todos lados. A lo mejor por eso de la morriña a mi me recordaba mucho a ese “boom” inmobiliario que vivimos hace una década en España donde el que tenía dos duros los invertía en ladrillo, los Tecnocasa proliferaron como las setas y cualquiera con un poco de labia y ganas de ganar dinero se hacía “agente inmobiliario”.

Por supuesto, mi percepción “desde la distancia” podía ser equivocada en una ciudad donde el índice de movilidad de los ciudadanos es altísimo, con una gran población “satélite” -trabajan en la ciudad pero los fines de semana vuelven a casa-, con un elevado porcentaje de gente de paso que tiene cómo único objetivo aprender inglés y dónde sigue primando el mercado del alquiler. Sin embargo, poco a poco fueron surgiendo “señales” que me hacían volver a vivir experiencias pasadas.

Hablando con amigos locales o que llevan tiempo viviendo aquí, nos explicaban que ya el verano pasado era muy difícil encontrar una casa o “flat” -piso- para alquilar en zonas tranquilas, más o menos residenciales, y fuera del centro de Londres. En dos años el precio de la vivienda ha crecido como la espuma -con una tasa interanual que supera el 10%- y los caseros están prefiriendo el pájaro en mano de vender caro a los ciento volando de las rentas del alquiler. El negocio parece ir bien para todo el mundo. Justo el martes pasado, una madre en el parque me hablaba de que una amiga suya, agente inmobiliaria, estaba ganando “mucho dinero con las comisiones por la venta de pisos. Dice que nunca se había vendido tanto como ahora… ni tan caro”. ¿Les suena?

Las señales oficiales de alarma llegaron, casi de manera inesperada, el pasado viernes. El piso más caro del mundo se encontraba aquí al lado, en la esquina de Hyde Park -zona cara donde las haya-, y se había vendido por la friolera de 170 millones de euros. Lo que podría parecer una anécdota alimentada por el capricho de un millonario del Este con ganas de tener “pisito en Londres” ha sido para los analistas un toque de atención y ya hay voces que preguntan si el mercado no ha llegado a su techo y estaríamos viviendo una sobrevaluación del mercado. Todavía el lunes la tertulias de la radio seguían preguntándose si el precio de la vivienda no está siendo irreal e insostenible.

Para que la cosa les explote en la cara a los ingleses como nos explotó a nosotros tendría que darse otra variable: el crédito fácil y casi sin garantías. No parece que, de momento, se esté alcanzando la desmesura que reinó en nuestro país en los “años buenos”. En UK sólo abrir una cuenta en el banco, sobre todo si acabas de llegar, es una tarea de titanes. Tienes que aportar prueba de residencia, prueba de ingresos, certificado de nivel de ingresos en tu país de origen… incluso a veces piden a la empresa donde trabajas que certifiquen si realmente eres asalariado y cuánto ganas al mes. ¡Sólo para abrir una cuenta! Por lo que imagino que para pedir una hipoteca no bastará con las tres últimas nóminas y un aval cruzado de un amigo que dé su palabra de que pagará llueva o truene.

No soy economista, por lo tanto no puedo aventurar un análisis serio sobre la situación y mucho menos hacer una predicción fiable para el futuro, pero la experiencia vivida aporta datos que también pueden ser válidos. Uno de los valores de este país y que hacen que su economía no se resienta tanto con la crisis como la del “continente” es su alto nivel de consumo. En UK el dinero circula y se aprecia en el día a día en la calle. Pero este activo circulante podría verse reducido si la fiebre por comprar sigue poniendo los precios de la vivienda al alza -en todos los niveles- y encareciendo, como efecto secundario, el alquiler. Si a esto se le unen las políticas del partido conservador de Cameron en la línea de abaratar los salarios del sector servicios, principal en el país, podríamos hablar en no mucho tiempo de una recesión como la que, por desgracia, ya conocemos en España… y los propios británicos ya han vivido en sus carnes. No hay que echar la vista muy atrás para ver lo que sucedió en los 80, en parte por la Crisis del Petróleo y en parte por la caída en picado de la rentabilidad en el país, cómo tan bien explica el economista Luis Osorio.

Ahora toca preguntarse, ¿si ya sabemos cómo va a terminar la historia, por qué nos empeñamos en reproducirla? Sencillo, mientras dure el caramelo habrá quien gane dinero, como la agente inmobiliaria. Pero eso es sólo calderilla con lo que se estarán embolsando unos cuantos a costa de comisiones, análisis inútiles y recalificaciones. Un dinero, por cierto, que no vuelve a circular ya que descansa muy tranquilo en su refugio de las Caimán… por poner un ejemplo.

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María E. Vicente

Casi un año viviendo en Londres que ha dado para mucho... sobre todo para darme cuenta de lo diferentes que son algunas cosas fuera de España. "Desde la distancia" se aprecian otros matices y esos son los que pretendo contar desde este espacio.

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3 Respuestas

  1. Alquiler de pisos en Girona

    María, pues casi que agradezco que no seas economista porque pocas veces entiendo un artículo económico de este estilo a la primera. Me encanta tu redacción clara y directa!
    Y puesta a valorar el tema de la burbuja londinense, decirte que miedito me da. Por lo que nos afecta también, y es que ya solo nos faltaba que cayera el Reino Unido en una crisis inmobiliaria profunda, pues sus efectos se harían notar por toda Europa a buen seguro (y tampoco soy economista, pero creo que es evidente)

    Esperemos que se den cuenta a tiempo y que gracias a que allí el crédito tiene más pinta de lujo que de recurso, se pueda deflacionar sin graves consecuencias.

    Muchas gracias, super interesante el artículo María!
    Que pases un muy buen día,
    Andrea.

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  2. María E. Vicente

    Muchas gracias por tu comentario, Andrea. Lo cierto es que, si bien el crédito en UK es más restrictivo, la subida brutal que está teniendo el mercado inmobiliario también tendrá otras consecuencias, como un menor flujo monetario en la calle -si hay que pagar la hipoteca cara, hay menos dinero para gastar- que repercutirá en el consumo. Aquí el pequeño consumo es enorme y parte de su economía se basa en ello. Habrá una población más empobrecida y con riesgo de haber invertido en un activo que puede perder rápidamente su valor. Como bien dices, no somos economistas, pero hay veces que basta con mirar un poco para ver la realidad. Y, por desgracia, la especulación y la tentación de ganar mucho dinero rápidamente no conoce fronteras.

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