El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, tenía cita en el Congreso para dar cuenta de la actuación del Gobierno durante la tormenta de nieve Filomena. Pero antes de empezar, y tras tres noches seguidas de disturbios en las calles para defender al rapero Pablo Hasél, sus primeras palabras han sido para defender el trabajo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Una Policía Nacional, ha dicho el ministro, “que garantiza los derechos y las libertades de toda la sociedad frente a una minoría con un concepto equivocado de los derechos que hace uso de la violencia”.

Para Grande-Marlaska “son actitudes injustificables en una sociedad democrática”. Desde la Comisión de Interior del Congreso ha querido mostrar su “reconocimiento a los empleados públicos de la Policía Nacional y del resto de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado”.

El ministro ha recibido las críticas de la oposición y también de sindicatos policiales por no haber hecho un apoyo expreso tras los graves disturbios en varias ciudades españolas durante las manifestaciones para protestar por el ingreso en prisión de Hasél. PP, Vox y Ciudadanos consideran que Podemos, socio del Gobierno, ha alentado esos disturbios.



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