La influencer María Pombo ha acudido por primera vez El Hormiguero para descubrir a Pablo Motos cómo es la vida de una persona que vive de las redes sociales. “Me ven unas 700.000 personas cada día todo lo que digo“, decía para sorpresa del presentador.

La portada de la revista Forbes de este mes, confesaba sus nervios acudir al programa: “Llevo 10 años viendo el programa y de repente escuchar mi nombre casi se me cae una lágrima”, decía asegurando que el directo tiene más riesgo porque no puedes borrar lo que no te gusta.

“¿En qué momento te diste cuenta que podías vivir de las redes?”, empezaba preguntando Pablo Motos. “Cuando te empiezan a llamar las marcas y te proponen dinero. Ahí te das cuenta de que necesitas un equipo que te haga una estructura en torno a tu imagen. Hay un gran equipo detrás que me ayuda con todo. Desde un manager, a un fotógrafo, un videografo… Somos unas 16 personas“, decía Pombo contando que la primera vez le pagaron 200 euros por ponerse una camiseta.

Según contaba, la suya se trata de una “profesión real aunque la gente no se lo crea” porque “detrás generas empleo”. Tanto que trabaja “24 horas sin descanso. Siempre. Algo se te tiene que ocurrir, tienes que aparecer por narices en las redes cada día. Como si tú no apareces hoy un día. No puedes desaparecer”. 

“Vas aprendiendo lo que le gusta a tu audiencia. Claramente las fotos más naturales gustan más que las producidas“, desvelaba sobre los likes señalando que se inspira en “cuentas de Estados Unidos porque van un pasito por delante y son algo más originales”. 

Las redes sociales pasan factura a Pombo, por eso ha asegurado que acude al psicólogo “por varios temas, llevo 6 años trabajando en esto y al final tienes que gestionar tanto lo bueno como lo malo. Y se me ha juntado el embarazo, la enfermedad… y fui a que me ayudaran a gestionar todas estas cosas”. 

“Me enteré que estaba embarazada y estaba feliz porque era mi sueño. Pero tenía unos síntomas muy raros que a todos nos olieron a esclerosis que lo ha padecido mi madre durante 20 años. Y me lo confirmaron a los 8 días. Encima confinados”, contaba asegurando que sintió alivio al enterarse.

“Pensé que menos mal porque sé como es, sé cómo se vive, sé que hay muchos avances y para mí es casa. Lo conozco”, aseguró diciendo que un “cáncer hubiera sido peor”.



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