María Jesús Mejuto, la que fuera consejera de Sanidad y Dependencia de la Junta de Extremadura en la legislatura 2007-2011 con el gobierno de Guillermo Fernández Vara (PSOE), ha recibido su primer varapalo en los juzgados.

La ex consejera obtuvo una plaza de funcionaria en el Servicio Extremeño de Salud (SES) que no está exenta de polémica. En febrero de este año el SES decidió suspender la oposición y convocar un nuevo examen por lo que Mejuto presentó un recurso alegando que se habían vulnerado sus derechos fundamentales y ahora ha sido rechazado por el Juzgado Contencioso-Administrativo número 2 de Mérida.

La sombra de la sospecha recaía sobre la política socialista al detectarse demasiadas casualidades y coincidencias que podrían haber derivado en ciertas irregularidades en las oposiciones del servicio sanitario.

Durante su mandato se convocaron unas oposiciones para funcionario de la especialidad de Cirugía General y del Aparato Digestivo en el SES. Ella misma se presentó al examen cuando acababa de dejar su cargo político porque el PP había ganado las elecciones en la comunidad extremeña. Obtuvo la máxima nota, 9,33, una calificación que quedó muy lejos de la segunda mejor nota, un 6,4.

Para más inri, Mejuto fue la encargada de elegir a los miembros del tribunal que corrige los exámenes y además nombró presidente de tribunal a un cargo de confianza durante su etapa política. Ella cree que está siendo víctima de una persecución política y se ha negado a repetir el examen.

Si hay algo que indigna, chirría y cabrea a los ciudadanos de este país es el amiguismo y el enchufismo. Quizás porque todos seguimos practicando el deporte nacional: la envidia, y a más de uno le gustaría tener un amigo político que le enchufara en la administración de turno.

Es algo que viene sucediendo desde siempre y que parece que no se podrá erradicar nunca. Tal vez porque haya demasiados pagos bajo cuerda o “sobre-sueldos” y más de uno se seguirá dejando untar y corromper.

Demasiadas sospechas en la administración pública

Aquí el que no corre, vuela: desde los puestos de trabajo que se convocan en el ayuntamiento, las plazas de empleo público que se adjudican a través del INEM con unos requisitos hechos a medida para tal o cual candidato o las oposiciones oficiales. Siempre sobrevuela la sospecha y casos como el de la señora Mejuto agudizan esa desconfianza.

Los ciudadanos están hartos de las corruptelas de la clase política de este país: tramas, corrupciones, malversación de dinero público o estafas. Y no sólo de lo que nos enteramos que sucede en la trastienda. También de las decisiones que toma el equipo de Gobierno de turno que maneja este país: incumplimientos electorales, mentiras, engaños, rescates financieros, recortes, desahucios … Los españoles estamos demostrando una paciencia infinita.

Los líderes políticos lamentan la pérdida de credibilidad de la opinión pública, pero es que realmente se lo están ganando a pulso.

¿Quién se cree que María Jesús Mejuto ha jugado limpiamente en el proceso opositor? La mujer del César no solo debe ser honrada, sino además parecerlo.
Los populares extremeños han querido sacar rápidamente rédito político, aunque precisamente no están ellos para presumir de honradez y honestidad (con el encarcelamiento de Fabra son ya 12 los ex altos cargos del PP que han dado con sus huesos en prisión acusados de corrupción).

En definitiva, que por mucha persecución política que esté denunciado la ex consejera socialista de Extremadura (qué también) no está en disposición de hacerse la digna y la ofendida. Tomar la decisión de ser polític@ trae sus consecuencias, y más en este país. Llevar de por vida el “sambenito” de político tiñe de sospecha y de desconfianza a su portador. Son demasiados casos, demasiados delitos que el pueblo soberano no está dispuesto a obviar.

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Ainhoa Miguel

Ainhoa Miguel

Periodista, community manager y locutora. Paseo por la calle de enmedio porque no todo es blanco o negro. De un extremo a otro hay una amplia gama de grises.
Ainhoa Miguel

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