MADRID, 14 Sep. (EUROPA PRESS) –

El principal sindicato de los trabajadores de la salud de Nigeria ha anunciado para este lunes una huelga de siete días para protestar por los bajos salarios, los impagos en las nóminas atrasadas, así como por la pobre infraestructura del sector, que se ha visto todavía más golpeada debido a la crisis del coronavirus.

La decisión ha sido trasladada al Gobierno, después de que se haya cumplido el plazo de quince días que los Sindicatos Conjuntos del Sector Salud (JOHESU) dieron a las autoridades para que hicieran frente a sus demandas.

“Hemos agotado todos los medios alternativos para resolver estas disputas antes de declarar la huelga”, ha explicado el sindicato a través de su cuenta de Twitter.

La convocatoria se produce días después de que los médicos del país levantaran el paro que habían convocado, de cara a que el Gobierno tuviera margen de maniobra para poder satisfacer sus demandas, entre las que están solventar impagos de salarios y otras mejoras laborales.

JOHESU ha explicado que la huelga “de advertencia” sólo involucrará a las instituciones federales, mientras que las estatales y locales permanecerán “en alerta roja” para una posible entrada si el Gobierno se tarda en atender las demandas, según ha contado el periódico nigeriano ‘Premium Times’.

Por su parte, el Gobierno de Nigeria ha calificado la huelga de “ilegal”, “innecesaria”, e “inoportuna”, según un comunicado del Ministerio de Trabajo al que ha tenido acceso el diario local ‘The Punch’.

El escrito asegura que el Gobierno “ha demostrado un claro compromiso para abordar los desafíos en el sector, como lo demuestran los enormes recursos que ha estado invirtiendo en el sector desde que estalló la pandemia de la COVID-19”.

“Cualquier huelga ahora es contraria a una solución equitativa de la disputa”, ha dicho el Ministerio de Trabajo, el cual también ha recordado a los trabajadores del sector que tienen prohibido por ley participar en huelgas durante las emergencias sanitarias.

El país más poblado de África y el mayor productor de petróleo del continente está intentando cumplir los objetivos de ingresos, tras una fuerte caída como consecuencia de las medidas de confinamiento para contener la pandemia del nuevo coronavirus, que hasta el momento ha dejado 56.177 casos acumulados y 1.078 fallecidos.



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