Se cumple el primer aniversario de uno de los accidentes ferroviarios más trágicos de nuestro país y que cubrió de luto la celebración del día de Santiago Apóstol de 2013 en Galicia. Ocurrió en Angrois, una parroquia de Santiago de Compostela, en la fatídica curva de “A Grandeira” a tres kilómetros de la estación de la capital gallega. Eran las 20.41 minutos de la tarde, viajaban 218 pasajeros, y el descarrilamiento del tren Alvia en el punto kilométrico 84,4 provocó 79 víctimas mortales y 148 heridos.

Han pasado 365 días y aún no se han depurado responsabilidades. Los políticos atribuyeron lo sucedido a un “fallo humano” y se eligió como cabeza de turco al maquinista: Francisco José Garzón.

A día de hoy, las asociaciones de víctimas siguen denunciado “las mentiras, ocultaciones e incumplimiento de normativas”. Pero hay demasiados intereses económicos, empresariales y políticos para querer profundizar en la verdad. Y lo que es peor, nada ha cambiado a nivel técnico en la seguridad ferroviaria de la denominada como “curva difícil” por el Ministerio de Fomento. Tampoco ningún político ha presentado su dimisión, ni ningún responsable de Fomento, Adif o RENFE ha perdido su puesto de trabajo.

Pero, ¿podemos seguir creyendo que el maquinista fue el único culpable del suceso? Al fallo humano se unieron un cúmulo de circunstancias que aún están pendientes de concretar a falta de un informe oficial sobre las causas del descarrilamiento. Hubo un sistema de seguridad insuficiente, una señalización en la vía deficiente y se ignoró de manera sistemática las recomendaciones que realizaron los maquinistas sobre la peligrosidad del tramo. Pero también aquel día se registró una velocidad excesiva y se produjo una distracción por la llamada telefónica que recibió el maquinista justo en el tramo de frenado.

Las víctimas no cesarán en su empeño por conseguir que la verdad salga a flote y el primer paso es presentar ante la Unión Europea una denuncia política al Gobierno de España por el incumplimiento de la normativa europea en lo que a seguridad ferroviaria se refiere y que es de obligado cumplimiento para todos los países miembros. Los mandatarios políticos, últimos responsables de las obras de infraestructuras de un país, no están exentos de imputaciones. Tanto PSOE como PP están acusados de mentir y ocultar pruebas e informaciones con el fin último de responsabilizar únicamente al maquinista del Alvia.

El Ministerio de Fomento que presidió José Blanco durante el último mandado de José Luis Rodríguez Zapatero está acusado de modificar el proyecto por “intereses comerciales”, “ahorrar tiempo en el viaje” y de adelantar la inauguración del trazado por motivos políticos. Los dos grandes partidos políticos de este país vuelven a demostrar, una vez más, que son los mismos perros pero con distintos collares. Unos primero y otros después han movido sus hilos para ocultar ciertas decisiones y proteger así los negocios de Adif y RENFE en el extranjero y que no se viesen perjudicados sus intereses por los fallos de seguridad acaecidos en Galicia.

Tratamiento informativo

El accidente ferroviario de Santiago también nos sirvió para comprobar la difícil y preocupante situación por la que pasa el periodismo en este país. Aquella noche la mayoría de los españoles nos enteramos de lo que estaba ocurriendo en Santiago de Compostela por los mensajes que de manera constante saltaban a las redes sociales. Aunque los gallegos tuvieron la fortuna de contar con unos excelentes profesionales de los medios locales que estuvieron a la altura, a nivel nacional las cadenas generalistas continuaron con su programación enlatada y acusaron la falta de reporteros.

Algunos medios justificaron la escasez de personal por el período estival y las vacaciones, pero ningún directivo reconoció los EREs y los despidos que han dejado las redacciones bajo mínimos en los últimos años.

Caso flagrante el del informativo de la 1 de TVE en su segunda edición. Profesionales cualificados realizando un informativo en directo con una única conexión con el lugar del accidente a través de una llamada telefónica de un periodista desplazado al lugar de los hechos. Alrededor de las 23.00 horas el consejo de redacción de RTVE decidió empezar un programa especial en directo porque las redes sociales, y los familiares de los 218 pasajeros, demandaban datos e información en medio de la desesperación. Esto es lo que sucede cuando un país se queda sin informadores.

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Ainhoa Miguel

Ainhoa Miguel

Periodista, community manager y locutora. Paseo por la calle de enmedio porque no todo es blanco o negro. De un extremo a otro hay una amplia gama de grises.
Ainhoa Miguel

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