Lo primero, esta no será una crónica objetiva porque soy tremendamente del Atleti. Por eso hoy, el día después de haber conseguido una Liga más que merecida y disputada, y cuando ya está todo dicho sobre el partido, me quedaré con algunos detalles. Esos que hacen que un título sea algo más que un título.

Me quedo con la rueda de prensa de Simeone. Flanqueado por todo su cuerpo técnico por decisión propia, comenzó su intervención agradeciendo a todos “los que no salen en la foto, pero que trabajan más, y seguramente, son mejores que el que sale en la foto todos los días”. No es falsa modestia. Es el convencimiento de que el grupo, en su totalidad, está por encima de las individualidades. De que el todo siempre es más importante que las partes y de que desde la más estrella, al utillero, son imprescindibles para conseguir el objetivo.

En unos días en que el individualismo y el ganar a cualquier precio parece que priman por encima de los valores principales del deporte, un mensaje como este me parece fundamental. Pienso en todos los niños que ayer se sintieron orgullosos de su equipo y en todos los que vieron a su entrenador favorito diciendo estas palabras. Habrán recibido la mejor lección. Sin duda.

Me quedo también con las lágrimas de Diego Costa y de Arda Turán. Lágrimas de rabia por no poder jugar el trascendental partido de ayer, y casi con total seguridad el de la final de Champions del sábado que viene. Lágrimas de impotencia. Lágrimas de tristeza porque las cosas se complicaban. Lágrimas que también ponen a estos hombres a ras de suelo y que nos vuelven a dar una lección: todos podemos, debemos, llorar en algún momento. No pasa nada por ello. Seguirás siendo igual de héroe.

Me quedo con las palabras de Filipe Luís en el staff de prensa. Cuando le preguntaron sobre la victoria lo primero que hizo fue recordar el mal momento que está pasando colectivamente España por culpa de la crisis. Puede que a estos futbolistas profesionales no les afecte esta crisis, pero se agradece el gesto de ponerse a la altura de la ciudadanía, de saber que no viven en otro mundo, pese a que su realidad sea tan distinta que la de la gente de a pie. Qué gran ejemplo para todos nuestros políticos, esos que son capaces de levantarse de un pleno porque no quieren escuchar lo que el pueblo tiene que decirles.

Y me quedo, sobre todo, con la actitud general de este equipo durante todo el campeonato. El mantra de partido a partido, de latido a latido, quedará grabado a fuego en el ideario colectivo rojiblanco. Ya está siendo objeto de chanzas en las redes sociales, pero no importa. Porque las cosas importantes se consiguen poco a poco y nada, absolutamente nada, viene regalado. Otra gran lección para aquellos que están empezando a abrirse paso en la vida. Ah, y dejo para el final la idea de que cuando te lo propones y trabajas duro, el objetivo, por difícil que sea, termina consiguiéndose. Como esta Liga. En el último partido y con sólo un gol de diferencia.

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María E. Vicente

Casi un año viviendo en Londres que ha dado para mucho... sobre todo para darme cuenta de lo diferentes que son algunas cosas fuera de España. "Desde la distancia" se aprecian otros matices y esos son los que pretendo contar desde este espacio.

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