Un colibrí gorjirrubí

Los colibríes son unas aves increíbles: levantan el vuelo en posición vertical, realizan movimientos vertiginosos y son capaces de quedar en suspensión en el aire antes de desaparecer en un visto y no visto. Además, cuentan con un plumaje vistoso, en ocasiones iridiscente, unas alas que algunas especies baten hasta mil veces por minuto, un corazón capaz de latir más de mil veces por minuto y una lengua de movimientos fugaces con la que extraen el néctar de las flores. Estas atípicas aves cosechan varios récords: son las únicas aves que pueden permanecer en vuelo estacionario durante 30 segundos o más y las únicas que pueden volar hacia atrás de verdad, también las que tienen el metabolismo más rápido del mundo. Ahora, además, sabemos que también son capaces de ver colores imperceptibles para los humanos.

Es lo que acaba de descubrir un equipo de científicos de la Universidad de Harvard después de observar el comportamiento de múltiples ejemplares en el Laboratorio Biológico de las Montañas Rocosas. El estudio, publicado recientemente en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences,, ha concluido que los colores del espectro ultravioleta sirve a estas diminutas aves de guía en busca de las mejores fuentes de néctar.

Los científicos descubrieron que estas diminutas aves son capaces de percibir el espectro ultravioleta en las plumas de sus congéneres y en las plantas de su entorno, lo que les da acceso a un mundo de tonalidades que para nosotros simplemente no existen.

En una primera fase realizaron una prueba en el laboratorio para comprobar si eran capaces de detectar el espectro invisible. “Utilizamos luces LED para crear los colores (parecido a la luz que emite un smartphone) -comenta a National Geographic España Harold Eyster, estudiante de doctorado de la Universidad de la Columbia Británica y uno de los autores del estudio,-. Variando la intensidad de las luces, fuimos capaces de crear los colores que creíamos que estas aves son capaces de percibir”.

Colibrí en pleno vuelo

Colibrí en pleno vuelo


Foto: Cordon Press

Obtenidos estos resultados, los investigadores pasaron tres veranos en las Montañas Rocosas estudiando a estas aves. Para realizar la prueba, instalaron pares de trípodes, sobre los que colocaron pequeños platillos, algunos de ellos con una solución acuosa a modo de néctar dispuestos junto a un diodo emisor de LED en los que se reproducían hasta 19 pares de colores. Para los humanos lodas las luces eran idénticas, no así para las aves, que eran capaces de distinguir la luz ultravioleta, y con ella la presencia o no de alimento.

Los científicos monitorizaron alrededor de 6.000 visitas de colibríes a los comederos artificiales e intercambiaron luego las posiciones de los trípodes cuando para asegurarse de que las aves se guiaban por la luz y no se limitaban a volver al mismo lugar. Los resultados eran claros: los colibríes regresaban al lugar guiados por esas luces imperceptibles para nosotros.

Para detectar el equivalente a esa gama cromática en el mundo natural, los investigadores estudiaron de cerca las tonalidades cromáticas de las plumas y las plantas donde habitan estas aves, y concluyeron que cerca de un 30% de las muestras contaban con algún color ultravioleta que las aves eran capaz de detectar e interpretar.

“Sospechamos que los colibríes usan esa visión completa para detectar las flores que alberganel mejor néctar” afirma Eyster, quien apunta que, además de encontrar comida, las aves también pueden usar esta capacidad para otros fines, como puede ser el apareamiento. “El macho de colibrí coliancho (Selasphorus platycercus) tiene un parche brillante en la garganta que contiene un color que se encuentra fuera del espectro visible y que pueden usar para encontrar pareja o identificar un posible competidor”, explica.

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Cuatro conos en lugar de tres

¿Por qué estas aves ven más que nosotros? La respuesta está en los conos de la retina, cada uno de las cuales es capaz de percibir una longitud de onda distinta. Los humanos contamos con tres conos gracias a los cuales percibimos colores como el rojo, el verde o el amarillo. Las aves, sin embargo, cuentan con cuatro, uno de ellos sensible a la luz ultravioleta.

“Casi todas las aves diurnas estudiadas hasta la fecha tienen cuatro tipos de conos”, explica Mary caswell Stoddard, autora principal del estudio, quien aclara que el sistema de visión basada en cuatro conos evolución temprano en los vertebrados, por lo que muchos peces, reptiles cuentan con esta capacidad innata, incluso los dinosaurios podían ver el espectro ultravioleta, como hacen muchos insectos actuales. Otras especies, añade, incluso cuentan con múltiples fotoreceptores, tal es el caso del camarón mantis (Gonodactylus smithii), que se cree que tiene hasta 12″.

A vista de colibrí

¿Qué nos dice este experimento sobre el mundo visual de los colibríes?. .”Nuestros sentidos nos ayudan a guiarnos por el mundo. Para comprender el comportamiento de las aves, primero tenemos que saber qué y cómo ven. ¿Qué señales podría estar recibiendo? ¿Qué colores o formas son visibles para estas criaturas? Si no somos capaces de identificar todo eso no podemos entender qué está impulsando su comportamiento o predecir cómo actuará en el futuro. Al mostrar que las aves pueden ver una nueva franja de colores, nuestros experimentos acercan a los científicos a ver el mundo como lo hacen estos animales, y, por ende, a comprender mejor su comportamiento, su ecología y su evolución”. aclara. La mejor manera de entender a estas excepcionales criaturas no es ponerse en su piel, sino en sus ojos.



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