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Angela Merkel se dispone a tomar las riendas del Consejo de la Unión Europea. El próximo miércoles 1 de julio comienza la presidencia alemana en dicha instancia de la UE. Muy pocas veces coincide con una situación crítica como la actual debido a la pandemia que esa posición de liderazgo continental recaiga en uno de los grandes países de la Unión. Alemania es la nación de mayor peso económico y demográfico de la UE.

Entre los responsables políticos germanos ya se conoce a esa presidencia que ahora ultima la canciller como la “presidencia del coronavirus”. “Los responsables alemanes se van a tomar muy en serio esta presidencia, llevan preparándola desde hace tiempo y saben de la mucha expectación que ha generado”, dice a EL ESPAÑOL Jana Puglierin, responsable en Berlín del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, un think tank europeísta cuyas siglas inglesas son ECFR. “El lema de esta presidencia tiene cuatro palabras: salir de la crisis”, añade la responsable del ECFR.

En los preparativos más tempraneros para la presidencia de Merkel del Consejo de la UE nadie podía contar con la irrupción del coronavirus y la crisis económica que ha traído consigo. Sin embargo, desde marzo, todos los esfuerzos germanos están puestos en responder al desafío del SARS-CoV-2. “La pandemia ha cambiado las prioridades de la presidencia alemana”, estima Puglierin.

De ahí, por ejemplo, que el ministro de Sanidad de Alemania, el conservador Jens Spahn, hable estos días de la creación de una “OTAN de Salud” en Europa. A saber, una estructura continental que permita responder a nuevas amenazas pandémicas y crear los recursos europeos que han faltado visiblemente en la primera respuesta continental al Covid-19.

“La Unión Europea se vio sorprendida en la crisis, por eso al principio hubo críticas. La Comisión Europea fue demasiado pasiva”, conviene en afirmar a EL ESPAÑOL Kai Olaf-Lang, experto en cuestiones europeas del Instituto Alemán para Asuntos Internacionales y de Seguridad (SWP, por sus siglas alemanas). Pero la respuesta europea ha terminado llegando. Por eso ahora hay sobre la mesa de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, un “Fondo de Reconstrucción” valorado en 750.000 millones de euros.

Búsqueda de la “estabilización”

Esa propuesta recoge en buena medida cuanto Merkel y el presidente francés Emmanuel Macron presentaron a mediados de mayo como un proyecto conjunto sin precedentes que contenía elementos como la creación de medio billón en deudas comunes para hacer frente a la crisis causada por las medidas anti-propagación del coronavirus.

“Alemania siempre hace todo en Europa buscando la estabilización. Ya lo hizo en la crisis financiera de 2007 y 2008. Ahora estamos en una situación idéntica. De facto, nos estamos moviendo hacia compartir más riesgos en Europa”, apunta Lang.

Ver un acuerdo sobre el “Fondo de Reconstrucción” el próximo mes de julio es algo de lo que dudan los expertos consultados por este periódico. “En Europa todos saben lo importante que es la situación en la que estamos. La UE ha mostrado que tiene mucho potencial. Pero si seguimos durante meses hablando de esto, es posible que, si hay nuevas complicaciones con la pandemia, la negociación se haga aún más difícil”, apunta Lang.

“Los países grandes apoyan la propuesta que hay sobre la mesa del Fondo de Reconstrucción. Me refiero a Francia, España y Polonia. Pero hay algunos países que todavía resisten”, subraya Puglierin desde la oficina berlinesa del ECFR. Alude, por un lado, a los cuatro países que aún se oponen a crear deudas comunes en Europa, como son Austria, Los Países Bajos, Dinamarca y Suecia, y, por otro lado, a naciones del este continental como Hungría o la República Checa, deseosas de aclarar a su favor quién recibirá qué de ese fondo.

‘Trincheras’ en el debate 

“De momento, sigue habiendo trincheras profundas que separan a unos y a otros”, señala Puglierin. En este contexto, para Merkel el desafío será, según los términos de Lang, “mantener a todos en el mismo barco”. En cualquier caso, “lo que ya se ve es el esfuerzo de mantener el diálogo con todas las partes, porque eso también es trabajar a favor del Fondo de Reconstrucción”, abunda el experto del SWP.

De ahí la importancia de citas a tres bandas como la que mantenía este martes Merkel por video-conferencia con sus homólogos portugués y esloveno, Antonio Costa y Janes Jansa. Alemania, Portugal y Eslovenia forman el trío de países que estarán al frente de las próximas tres presidencias del Consejo de la UE. “En el centro del programa del trío está la gestión de la pandemia y la reconstrucción económica y social de Europa”, indicaban desde la Cancillería Federal tras esa reunión de Merkel con Costa y Jansa.

Dicen en Berlín que el objetivo de la presidencia alemana, que durará hasta el 31 de diciembre, y también el de la portuguesa y eslovena, que acapararán todo 2021, será “fortalecer la Unión Europea”. Por eso, aunque la lucha contra el coronavirus y sus consecuencias marquen el pulso de la UE, hay otros asuntos claves de los que ocuparse.

Más allá de la gestión de crisis

Por ejemplo, según enumeran Lang y Puglierin, lograr un acuerdo para el nuevo presupuesto europeo –una cuestión asociada al Fondo de Reconstrucción–, avanzar en materia de política climática comunitaria, la digitalización del ‘viejo continente’, la autonomía estratégica de la UE en el mundo o la dimensión social de Europa.

“En la presidencia alemana también hay esa idea de que no sólo se trata de gestionar la actual crisis, sino que también se trata de hacer que la UE sea capaz de hacer frente a los desafíos del futuro”, según Puglierin.

Está por ver si Europa, con Merkel al frente de la Presidencia el Consejo de la UE, logra auténticos avances pese al contexto pandémico. En cualquier caso, nunca fue lo mismo que la presidencia esté en manos de un país pequeño y del sur de Europa, como es el caso de Croacia actualmente, que de Alemania. “La UE puede, moverse muy rápido bajo circunstancias de mucha presión, siempre y cuando haya voluntad política”, concluye Puglierin.

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