La maestra represaliada y asesinada por el franquismo reposará junto a sus familiares en Cirujales

La ARMH entrega sus restos en un homenaje que se hace extensivo a todas las víctimas de la comarca

diariodeleon.es / Ana Gaitero / 09-07-2020

Genara Fernández García, la maestra de Cirujales depurada del Magisterio y asesinada por el franquismo tras ser condenada en un consejo de guerra por tirar unos panfletos contra el régimen, da mañana su última lección en Cirujales. Después de casi 80 años enterrada en el cementerio de León, tras su fusilamiento en el campo de tiro de Puente Castro el 4 de abril de 1941, reposará en el cementerio del pueblo donde nació junto a sus familiares.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) hace entrega de los restos de Genara a la familia en un acto homenaje que se hace extensivo a todas las víctimas del franquismo en la comarca, el primero que se hará en Omaña, a partir de mañana viernes a las 18.00 horas en la plaza de la antigua escuela del pueblo.

 

La que fue tildada por sus enemigos como Pasionaria es ahora un icono de la memoria histórica en León, por la repercusión mediática que ha tenido el caso, destapado por Diario de León en diciembre de 2019. Pero, sobre todo, porque su exhumación fue el hilo del que tiró la ARMH para hacer el estudio de las otras fosas individuales que ha permitido sacar a la luz los restos de José Almena Castro, en febrero y, próximamente, los de Pablo Díez Álvarez, de Sotillos de Sabero, pasado por las armas en diciembre de 1941, como señala Marco González, vicepresidente de la ARMH.

Genara Fernández García (Cirujales. 1903 – León. 1941) había aprobado el examen de maestra en León en 1924 y obtuvo el título dos años después. Tenía 25 años cuando fue destinada a la escuela de Rioseco de Tapia y, posteriormente a Orallo, en Laciana, Ponferrada y Soto de Valdeón, como interina, según consta en su hoja de servicios. En 1934 obtuvo la plaza definitiva en su pueblo, Cirujales, con un sueldo de 4.000 pesetas. Tan solo dos años duró el sueño de Genara de ser maestra en su pueblo. En 1936, al avanzar las tropas franquistas sobre la comarca, se fue a Asturias con su novio.

Inmediatamente, fue depurada por la comisión del partido judicial de Murias de Paredes. Varios informes apuntaron que era vocal del comité del Frente Popular del pueblo; el párroco y un padre señalaron que había consentido un mitin del Partido Comunista y otros acusaron a la maestra de hacer propaganda antipatriótica, no cumplir con su deber y de conducta moral «no coincidente», según consta en el borrador que conserva el Archivo del Instituto Padre Isla.

Tras intentar salir de España desde Gijón, en un barco apresado por el Cervera, regresó a León. Debía presentarse cada lunes ante las autoridades hasta que fue dispensada en marzo de 1938. En la capital vivía en la calle Fernández Cadórniga número 8 acogida por una prima carnal. Se ganaba la vida dando clases particulares y, desde la inauguración del cine Mary, en junio de 1939, también como taquillera del cine Mary.

El 17 de diciembre de ese año fue detenida en casa. Su nombre aparecía en un papel entre los pasquines con propaganda antifranquista que había depositado la noche anterior, sábado, frente a la iglesia de San Marcelo y en un banco de la plaza. Allí quedó escrito su final sin saberlo. De la comisaría a la cárcel provincial y de esta al consejo de guerra que la condena a muerte en febrero de 1940 por el delito de adhesión a la rebelión. Esos días también fue apartada definitivamente del magisterio.

Genara ha resultado ser uno de los personajes más interesantes con los que se ha topado la historiadora Ana Cristina Rodríguez, que dirigió la exhumación. «Concentra todos los tipos de represión que ejerció el franquismo» sobre las mujeres, incluido el extrañamiento. En octubre de 1940 fue trasladada a la prisión de Santa Cruz de Tenerife con la etiqueta de «mujer peligrosa» y devuelta a León en marzo de 1941, vía Valladolid, para su ejecución, el 4 de abril al amanecer. que fue abierta en junio de 2019. Los análisis de ADN no han sido concluyentes, pero el estudio antropológico y la disposición de las tumbas vecinas, todas coincidentes, certifican que es Genara Fernández García.

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Fotografía destacada: Genara, con Quiteria, su madre, e Higinio, el padre, en la foto que conserva su sobrino Evelio. JESÚS

Fuente:https://www.diariodeleon.es/articulo/sociedad/ultima-leccion-genara-omana/202007090132352028640.html





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