Después de más de 3.000 años de evolución, la biodiversidad actual del planeta Tierra es la más alta de toda su historia, pero puede que esta época dorada esté llegando a su fin por culpa del animal más evolucionado, el ser humano.

Una colección de ensayos recogidos por la revista Science liderados por el University College of London (UCL) de Reino Unido junto con las universidades de Standford y Santa Bárbara de Estados Unidos, presentan unos datos desperanzadores, desde el año 1500 son 322 las especies de vertebrados extintas. Además, estos individuos sufren una media de desaparición del 25% de su población cada año, lo que provoca un grave problema en los ecosistemas de todo el mundo.

Pero los datos son aún peores cuando se habla de invertebrados cuyos declives de población son del 45% en los dos tercios de las especies examinadas. Estos grandes olvidados en la mayoría de los estudios biológicos han centrado el foco de atención de los investigadores, pues siempre se les había considerado los supervivientes de la naturaleza y son muy importantes en el desarrollo de la vida en el nuestro planeta.

Por ejemplo en términos de dinero, los insectos suponen el 10% de valor económico mundial de toda la oferta de alimentos, pues son los responsables de la polinización del 75% de todos los cultivos del mundo. Pero al igual que su existencia genera beneficios, su desaparición supone elevar los costes, pues se calcula que los depredadores naturales de los invertebrados suponen un ahorro de 4.500 millones de dólares al año en Estados Unidos para el control de plagas.

Entre los vertebrados, de los que se estima que del 16% al 33% están amenazados, se encuentra el caso extremo de los elefantes cuyas poblaciones se reducen a un ritmo alarmante a causa de los cazadores furtivos y el destrozo de su hábitat que prevén una extinción pronta. Por cierto, esto supondría la desaparición de uno de los animales más inteligentes del planeta pues poseen la capacidad de la compasión y el auto reconocimiento.

El término defaunación, acuñado para dar término a este terrible fenómeno ocasionado por el hombre, nace con la esperanza de advertir que cualquier pequeño cambio en un ecosistema supone un gran cambio en todo el planeta. Así lo dijo Albert Einstein, “sin las abejas, al hombre sólo le quedarían cuatro años de vida”.

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Piedad Milicua

Piedad Milicua

Estudiante de Periodismo y Comunicación Audiovisual casi graduada. Ojalá mi vida fuese una novela que se adaptase al cine
Piedad Milicua

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