miércoles, octubre 21, 2020
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La Junta de Andalucía cierra la sala de ‘homenaje a los represaliados’ del franquismo en las visitas a la Casa de Blas Infante

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Ya no se ve cómo los golpistas sacan a Blas Infante para asesinarlo a tiros. La Junta de Andalucía ha cerrado la sala denominada ‘Homenaje a los represaliados’ en las visitas a la que fuera vivienda del Padre de la Patria Andaluza y al Museo de la Autonomía. La versión oficial cita las restricciones por la pandemia de coronavirus, pero el resto de las instalaciones sí son visitables, como ha comprobado elDiario.es Andalucía.

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Las citas para conocer Dar al-farah, la Casa de la Alegría que levantó Blas Infante en Coria del Río (Sevilla), están gestionadas por la Fundación Centro de Estudios Andaluces, dependiente de la Consejería de la Presidencia, Administración Pública e Interior que encabeza Elías Bendodo, también portavoz del Gobierno andaluz. Sobre la estancia de ‘Homenaje a los represaliados’, “las dimensiones de la sala, el aforo permitido y la duración del contenido audiovisual no hacen recomendable la visita de esta sala. Estamos trabajando para abrirlas en cuanto sea posible”, especifican las fuentes oficiales consultadas.

Las visitas han estado canceladas hasta hace pocas semanas con motivo de la crisis provocada por la COVID-19. Un recorrido que ha sido recuperado sin una de sus claves: el audiovisual que escenifica el arresto de Blas Infante y homenajea a todos los represaliados por el franquismo. El Padre de la Patria Andaluza todavía sigue desaparecido, en teoría en la fosa de Pico Reja.

En la propia Casa de la Alegría hay otras dos instancias que también están cerradas de forma temporal. Como los que eran dormitorios del matrimonio de Blas Infante y Angustias García Parias y el de las hijas mayores del matrimonio. Pero estas dos habitaciones, dedicadas al legado infantiano, no están abiertas porque están siendo sometidas a reforma –precisan fuentes de la Fundación– para que, precisamente, los grupos –hasta cinco personas en la Casa, diez en el Museo, de la misma unidad familiar– puedan acceder a su interior cumpliendo los requisitos exigidos por la crisis sanitaria: “obligatorio el uso de la mascarilla y seguir las instrucciones del personal en cuanto a medidas de prevención”, además de la reserva previa.

“¿Y esta habitación?”

La ruta comienza con un repaso, opcional, a la exposición permanente ‘Sala 28F. La historia de la Autonomía andaluza’. A partir de ahí, y a la hora acordada, arranca la visita guiada por las instalaciones del Museo de la Autonomía de Andalucía con una proyección de un vídeo que contextualiza al protagonista, Blas Infante.

De ahí, el grupo de visitantes –o individual, como ha sido el caso de este redactor– accede a los jardines de la Casa de la Alegría. Un recinto de ubicación privilegiada en un altozano entre Coria y La Puebla del Río, con el Guadalquivir de fondo, donde el ahora Padre de la Patria Andaluza quiso recrear un ejemplo de la especies autóctonas de la tierra, con naranjos, olivos, granados o incluso cactus del desierto almeriense.

Amén de las características arquitectónicas de Dar al-farah, o de su propio alzado y construcción supervisada por Infante, la abrupta cara de la vivienda levantada en ladrillo de taco da paso a un interior elaborado con minuciosos detalles. Ahí está el despacho de “don Blas”, la biblioteca, la antigua cocina… explicados con todo tipo de pormenores.

“¿Y esta habitación?”, pregunta este periodista. Junto a una puerta hay un letrero que reza ‘Homenaje a los represaliados’. En esa habitación está la pequeña puerta trasera por donde los franquistas sacaron al Padre de la Patria Andaluza. Y un audiovisual debe mostrar el momento en el que los golpistas detienen a Blas Infante para acabar asesinándolo a tiros solo unos días después.

No hay una razón clara para el cierre de la sala. Los trabajadores, que en varias ocasiones refieren el “asesinato” de Infante, sin ambages, reconocen no saber qué motiva la clausura. Quienes pasen por el Museo de la Autonomía y la Casa de Blas Infante no verán esa recreación. Ni oirán la voz real del genocida Queipo de Llano, todavía enterrado con honores en la Basílica de La Macarena en Sevilla. Al menos, por ahora.



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