En 2011 una comisión de expertos de la Ley de Memoria Histórica enumeró hasta 43 símbolos franquistas en cuarteles de la Guardia Civil. Escudos, placas, mosaicos y otros vestigios preconstitucionales formaban parte del catálogo. El documento señalaba que cinco de ellos podían ser conservados y los 38 restantes debían ser retirados en cumplimiento del artículo 15 de esa ley. La institución ha culminado estos días la labor, según la documentación a la que ha tenido acceso este periódico. Los tres últimos pasos se han dado en Valencia, tanto en la Comandancia de Patraix como en las dependencias del instituto armado en las barriadas de Benimaclet y Cantarranas de la capital, donde los escudos preconstitucionales han sido tapados con los constitucionales.

Tras la publicación del documento que enumeraba los símbolos en 2011, fueron retirados los primeros antes de que acabase el año. Pero la eliminación quedó pronto casi paralizada, durante el Gobierno de Mariano Rajoy, que dejó la ley sin fondos y apenas se eliminaron vestigios. “En esos años prácticamente no se hizo nada”, recuerda Jesús de Andrés, profesor de Ciencia Política de la UNED. “Que en una democracia no puede haber símbolos de una dictadura es algo tan obvio que no tiene sentido ni discutirlo”, añade.

Con la llegada de Pedro Sánchez al Gobierno, el informe de los expertos ha vuelto a salir del cajón para darle un nuevo impulso, aunque lento. “La retirada de los vestigios relacionados se viene efectuando de forma paulatina, conforme lo permite la disponibilidad presupuestaria, debido a que no existe un crédito específico habilitado a tal fin”, reconocía el pasado verano el Gobierno en su respuesta a una pregunta efectuada por el portavoz de Compromís en el Senado, Carles Mulet.

Las acciones para eliminar los restos franquistas de las dependencias o, en algunos casos, sustituirlos por símbolos constitucionalistas, ha aumentado de velocidad en estos últimos meses por el empeño de la directora general de la Guardia Civil, María Gámez. Desde septiembre se han realizado una decena de actuaciones que han permitido culminar la retirada de los 38 símbolos incluidos en el trabajo elaborado hace una década. Los cinco restantes que se conservado se deben a diversas casuísticas, como el hecho de que las instalaciones donde se ubica la Guardia Civil en algunos lugares no son de titularidad del Ministerio del Interior y, por ejemplo, pertenecen al municipio donde se localiza.

Acelerón final desde otoño

En otoño se retiraron u ocultaron vestigios de dependencias en Vejer de la Frontera y Olvera (Cádiz), Cortegana (Huelva), Marchena (Sevilla), San Salvador de Cantamuda (Palencia) y Madrid. En este último caso, los trabajos se han realizado tanto en la Dirección General de la Guardia Civil como en el edificio de la Asociación de Huérfanos. Allí existía un texto grabado dedicado al capitán Cortés, militar y guardia civil jiennense al que se considera héroe franquista y que contó con mucho renombre en los cuarteles durante la dictadura. Desde 2011 también se había actuado en comandancias como las de Barbate (Cádiz), Baeza (Jaén), Noreña (Oviedo), Segovia o Portomarín (Lugo), entre otras. “Es un paso muy importante: normaliza aún más el cumplimiento de la ley de cara la sociedad y también hacia otros espacios donde aún permanecen vestigios como iglesias u otros edificios públicos”, añade Gutmaro Gómez Bravo, coordinador del Grupo de Investigación de la Guerra Civil y del Franquismo de la Universidad Complutense de Madrid, donde ejerce como profesor titular de Historia Contemporánea.

En algunas dependencias de la Guardia Civil existían mosaicos en el suelo. En otras, placas de mármol que han sido retiradas. También había escudos presidiendo las fachadas de los edificios, como ha ocurrido en las tres últimas actuaciones en la ciudad de Valencia. Allí se ha intervenido en los inmuebles de la Comandancia, el destacamento Valencia-B y el cuartel localizado en el paseo de Cantarranas, cuyas fachadas mostraban grandes escudos franquistas de piedra con el águila de San Juan. En estos tres casos, debido al peso de dichos símbolos —que oscilaba entre los 200 y los 500 kilos aproximadamente— y a las dificultades técnicas que existía la operación, se ha optado por ocultarlos tras los escudos de España y la Guardia Civil.

La comisión técnica de expertos de la Ley de Memoria Histórica fue creada en febrero de 2009 adscrita al Ministerio de Cultura a través de la Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales. Según el Gobierno, una de sus misiones era la de “determinar los vestigios existentes en edificios que debieran ser retirados en cumplimiento de la Ley 52/2007, de 26 de diciembre, por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas a favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura”. Los especialistas destacan ahora que la simbología franquista prácticamente ha desaparecido del espacio público. “No son tantos como en 1975 y hay comunidades donde no hay ni uno, pero siguen existiendo. Y cualquier vestigio de la dictadura en organismos públicos sigue rechinando”, concluye Jesús de Andrés.



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