Quiero poner el énfasis en lo que considero el fondo del mensaje de la película Del Revés, que nos muestra cómo Riley, nuestra protagonista, a lo largo de toda la película, vive un proceso de toma de conciencia (a nivel corporal, emocional y mental) que la ayuda en su propio proceso de autorregulación y la lleva a ser capaz de darse cuenta de sus necesidades específicas en distintas situaciones, percibirlas claramente y acompañarse de los medios para satisfacerlas.

Cada emoción posee unas funciones específicas y surge ante una necesidad que tiene nuestro organismo al interaccionar con el exterior, cada día se dan circunstancias externas que nos influyen y nos llevan a que sintamos emociones concretas y diferentes en función de nuestras vivencias; si nos permitimos sentirlas, experimentarlas y las dejamos expresarse, el hecho mismo de atenderlas (tanto si es una emoción considerada tradicionalmente “negativa” como una “positiva”) y dejar de destinar gran parte de la energía vital a rechazarlas y taparlas, nos lleva a darnos cuenta de que la vida es un continuo fluir y no quedarnos atascados esforzándonos por evitar las emociones que no nos gustan.

El camino que recorre la niña a lo largo de la película parte de un primer momento en que, debido a su personalidad y a las distintas situaciones que ha ido viviendo a lo largo de su infancia, una parte de sí misma que es encarnada por el personaje llamado Alegría (su aspecto feliz, su emoción de placer y disfrute), tiene un peso específico importante en sus experiencias vitales, por lo que siente que es Alegría quien dirige “el cuadro de mando de Riley” y hace que los recuerdos estén llenos de emociones alegres.

Sin embargo, ante un cambio de circunstancias en su vida (out) a las que debe adaptarse, surge un desacuerdo interior, la película nos sitúa en los diálogos internos (inside) que tiene la niña y que todos/as tenemos.

Polaridad

Se centra en la polaridad alegría-tristeza: en un principio Alegría, quien siempre ha sabido qué estrategias han sido adecuadas para el bienestar general de la niña, rechaza a Tristeza, necesita cambiar ese aspecto de sí misma, no lo acepta porque considera que no va a ser bueno, que va a desdibujar los recuerdos alegres y los va a convertir en tristes; por ello siente la necesidad de esconderla, distraerla, que desaparezca del “cuadro de mando de Riley”, ese rechazo tan grande a Tristeza (cuando las circunstancias son adversas y la realidad que está viviendo es tan difícil que cualquier persona en su situación sentiría dicha emoción de Tristeza) lleva a la niña a una sensación de descontrol muy grande, se siente bloqueada, el negar a Tristeza no hace que acabe con ella, sino que desestabiliza a Riley y no es capaz de encontrar el camino para sentirse mejor.

Poco a poco Alegría comienza a poner atención y escuchar a Tristeza, esto la llevará a comprender la función que desempeña esta emoción en su interior: Tristeza escucha al elefante triste y al permitir que éste exprese su emoción, que afloren sus sentimientos, consigue que después de la tempestad (lágrimas y dolor) llegue la calma y así, de dentro del elefante, surge la energía vital para afrontar nuevos retos con una actitud de disposición y entrega a esas nuevas situaciones difíciles. La tristeza consigue el objetivo de Alegría a través del camino de la escucha de esa parte rechazada, no querida o temida por miedo a que se desborde y no se pueda controlar. Poco a poco a lo largo de la película, gracias a que Alegría empatiza con Tristeza, permite que se exprese tal y como es, todo el campo de percepción de Riley se reestructura de una forma nueva y más saludable.

Alegría aprende que no se descontrola, que se calma y se relaja y así se encuentra en condiciones de afrontar estas nuevas dificultades que la harán madurar. Alegría comprende que muchos recuerdos están teñidos de emociones y vivencias alegres y a la vez poseen una parte, en ocasiones, también importante y significativa de emociones tristes, de rabia, etc..

Toma de conciencia

Por este motivo la niña, Riley, toma conciencia y escucha las necesidades de su parte alegre y también de su parte triste; no son dos entes en lucha constante de forma donde sólo puede sobrevivir una, sino que son dos extremos de un continuo que permiten a Riley pasar de un estado a otro en función de cada circunstancia que afronta en su vida y sentir plenamente las diferentes emociones comprendiendo lo bueno de cada una en su proceso de desarrollo.

Riley, tras ser capaz de escuchar a Tristeza y permitirse sentirla, busca los medios para sentirse apoyada, éstos medios son las personas que la acogen y que apoyan su expresión, de esta manera, desde ahí, es capaz por sí misma de recomponerse y fluir armónicamente, escuchando cómo se siente en cada momento, en el presente, en cada aquí y ahora, y afrontar la etapa de la preadolescencia que comienza.