Las trompetas que indican el inicio del ataque de la derecha española a la formación política Podemos resuenan desde El Escorial. Se han puesto de acuerdo todos los mecanismos del PP para atacar a la formación política progresista. Igual que las huestes del rey católico Felipe II atacaban a los enemigos de la Iglesia, el PP, defensor del capitalismo salvaje que ha conducido la situación económica del país al caos, ataca con saña al que ven como a un enemigo que puede llegar a ser poderoso y desbancarles de la poltrona en la que se han instalado.
Y qué mejor manera que llevar a cabo este ataque que poniendo al partido conservador como ejemplo de bien hacer en todos los aspectos. El caso es soltar consignas, ciertas o no, con pruebas o sin ellas, que acerquen a Podemos a la imagen que los conservadores tienen de la formación. No tiene ninguna importancia que cualquier parecido de la realidad de lo que dicen, sea remoto. Acusan a la formación de financiarse a través del chavismo, de populismo, de decir al pueblo lo que quiere oír y de ser proetarras, etc. Debe ser igual que lo que hacían ellos en la campaña electoral de las generales, en las que presumían de ser el partido de los trabajadores y prometían no traspasar unas “líneas rojas” imaginarias que no llegaron a ser más que eso, pura imaginación y teatro, tal y como se dedicaron a demostrar con la reforma laboral, el más ignominioso ataque contra los derechos de los trabajadores, o con la destrucción progresiva de la sanidad y la educación públicas, que han sustituido por colegios católicos y/o conservadores en manos de empresas afines o de amiguetes y por sanidad privada de empresas de antiguos consejeros de Comunidades Autónomas que no dudan en sacar tajada de ello, o con el repago de fármacos o la retirada de los derechos sanitarios a los extranjeros que viven en España. Pero sólo a los pobres, nada de evitar a alemanes, ingleses o rusos, cuando muchos de ellos aprovechan sus visitas para tratarse en la sanidad pública española que pagamos todos, demostrando así el profundo racismo que llevan en su ADN.
Nada dicen de los escándalos de financiación como la Gürtel, del sinvergüenza de Bárcenas, ni de los presuntos enchufes del marido de Cospedal, ni de los presuntos tejemanejes de ésta con el concurso de la privatización del servicio de limpieza de Toledo. Ellos son todos como angelitos, que están limpios de pecado, ya que después de pecar, se les puede ver confesándose con mantilla en cualquier catedral, ya se sabe, dios perdona y vuelta a empezar.
No es más que miedo a perder su situación privilegiada. El colmo de todas las declaraciones, en mi opinión, son las vertidas por Soraya Sáenz de Santamaría, Vicepresidenta del Gobierno, en las que afirma que los políticos como ella son gente normal que cuando salen del Congreso de los Diputados tienen una vida normal, incluso con problemas para llegar a fin de mes. La desvergüenza de esta señora no tiene límites, si con un sueldo de más de 3.000 euros al mes, que es mucho menos de lo que gana, todo sea por no exagerar, tiene el valor de ponerse a la altura del español de a pie, es que la desconexión de los políticos con la realidad es mucho más grave de lo que yo pensaba, además de una falta de respeto a todos los que no estamos en su situación, que somos la mayoría de los que vivimos en esta “piel de toro”. Me recuerda a las declaraciones que hizo en su día Esperanza Aguirre, que a pesar de vivir en un palacete en el centro de Madrid, dijo que era pobre de pedir y que no tenía dinero para poner la calefacción, y eso que todavía no se había iniciado la escalada de los precios al alza de la electricidad.
Esa normalidad que reclama para ella la Vicepresidenta, es la que niega a los integrantes de Podemos, a los que presenta como enviados del infierno que ocupan su tiempo en robar bebés y beber sangre como los vampiros. Como si fueran calvinistas en tiempos de Felipe II, responsable por cierto de la construcción del monasterio del Escorial, población San Lorenzo del Escorial, de donde provienen la mayoría de las declaraciones del PP. Casualidad histórica.
Es como la manía de poner a Andalucía como origen de corruptelas, que sin duda lo es, pero ignorar el robo que se produjo en la Comunidad Valenciana, donde cerca del 50% de los parlamentarios del PP están imputados por presunta corrupción. Por cierto la Unión Europea está revisando las cuentas de dicha Comunidad por tener sospechas de estar siendo manipuladas para que el tremendo desfalco que allí se realizó encaje. Y es que no fueron sólo unos trajes los que se pagaron con dinero público.
Como colofón al despropósito terminaré con las declaraciones de Esperanza Aguirre, proponiendo a Podemos que lo que recauden en la campaña de captación de fondos que ha puesto en marcha la formación para llevar precisamente a Aguirre ante la Justicia por sus acusaciones de Chavismo y colaboración con ETA, sea repartido entre las víctimas de la organización terrorista. Eso quisiera ella. Digna de mención es la mala costumbre ya clásica del PP de usar el terrorismo para atacar a sus enemigos políticos, lo que representa sin duda una falta de respeto a las víctimas y a quienes lucharon contra los terroristas y por supuesto otra desvergüenza. Más le vale a Aguirre, presidenta del PP en la Comunidad de Madrid, preocuparse por el descenso de votos en dicha Comunidad, cercano al 50%. ¿Ven cómo hay miedo?.

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Saturno Devora

Saturno Devora

Irreverente, imposible, inconformista, incrédulo, intenso y mordaz.
No creas nada hasta que lo hayas probado por ti mismo...
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