Llevar una alimentación saludable realizar ejercicio a menudo son dos de las claves para perder peso, pero no las únicas. Algunos aspectos del día a día pueden hacerte más fácil deshacerte de esos kilos de más si los realizas correctamente. Uno de los que más se suele pasar por alto es el descanso nocturno.

Aunque no lo creas, adelgazar durmiendo es posible, siempre y cuando se sigan una serie de consejos recomendados por expertos.

Apaga todas las luces

Aunque mucha gente siga prefiriendo dormir con la persiana algo levantada e incluso con una luz encendida, lo más recomendable para perder peso por la noche es dormir en una completa oscuridad. Una investigación publicada en el Journal of Pineal Research explicó que la luz interior de una habitación podría retrasar el inicio de la producción de melatonina, una hormona que ayuda a quemar calorías.

Adiós a las pantallas

De sobra es sabido que la luz azul que emiten los ‘smartphones’, ordenadores y el resto de las pantallas es perjudicial para nuestro organismo. Investigadores de la Universidad de Manchester demostraron que los dispositivos electrónicos alteran la producción de melatonina y, como resultado, pueden alterar el metabolismo del cuerpo.

Toma proteínas antes de ir a dormir

Si lo que buscas es perder peso, lo mejor es que antes de ir a la cama o a la hora de cenar tomes proteínas. Una investigación de la Universidad Estatal de Florida concluyó que las personas que antes de ir a dormir toman un batido de 30 gramos de proteínas queman más calorías a la mañana siguiente que los que no lo hacen. Además, estos batidos o alimentos favorecen la reparación muscular durante la noche.

Lo principal: dormir lo suficiente

Diversos estudios han demostrado la importancia que un buen descanso tiene sobre nuestro estado físico. Uno de ellos, publicado en 2011 en la revista American Journal of clinical Nutrition, concluyó que dormir entre 7 y 8 horas diarias ayuda a quemar un 5% más de calorías durante el día sin tener que variar la dieta.

Una investigación dirigida por el profesor Christian Benedict de la Universidad de Upsala, presentada en el Congreso Europeo de Endocrinología en 2017, demostró además que dormir poco provoca que el cuerpo segregue menos hormonas de saciedad y más grelina, responsable de promover el hambre.



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