“Es un honor recibir este premio en memoria del gran Manuel Vázquez Montalbán y de su famoso detective, que ocupa un lugar tan especial en la historia de la novela negra del siglo XX”, agradecía la escritora estadounidense Joyce Carol Oates (Lockport, Nueva York, 1938) a través de la pantalla desde su casa de Princeton tras ser reconocida con el Premio Pepe Carvalho 2021. Por primera vez en la historia de un galardón que ya supera los tres lustros de vida, el ganador no ha estado presente, pero la autora ha suplido su ausencia con una intensa charla en la que ha hablado de su visión del género, y de la literatura en general, para narrar la sociedad.

El jurado, presidido por Carlos Zanón, comisario a su vez del festival BCNegra en el que se enmarca la entrega, ha reconocido a la veterana escritora, que representa “lo mejor de la narrativa norteamericana” y ha destacado “el personal tratamiento que realiza, desde diferentes ópticas, del fenómeno de la violencia y su trascendencia psicológica y social”.

Además, ha subrayado lo completo de su obra, que comprende novela, relato, teatro, poesía, ensayo y crítica literaria, y “su personal inmersión en el género negro para expandirlo y abrirlo a lo contemporáneo, abarcando la exposición y mirada del violento y la víctima, idea de culpa y redención, venganza, olvido y, acaso, perdón. Mecanismos que transforman diariamente nuestra sociedad y con ello nuestras vidas”.

La propia Oates, que recibió la noticia hace unos meses ha reflexionado que este premio es “un honor todavía más significativo por el hecho de que el mundo actual está tan impregnado de misterio y crimen que necesita de verdad una literatura que exponga las maquinaciones del mal para que se pueda alcanzar la justicia, el idealismo paradójico del noir, que ilumina y a la vez explora sin miedo ‘lo oscuro’ a través de personajes ficticios con los que podemos identificarnos y empatizar”. 

No hay vida sin violencia

“La literatura de la señora Joyce Carol Oates nos llega con la impronta del ahora y, a la vez, resuena en ella prosa la mirada lúcida de la experiencia, de lo clásico”, aseguraba Zanón en un discurso donde alababa que “su escritura siempre está conectada –de una manera directa y prodigiosa– con lo contemporáneo, con nosotros, con lo que vemos y no vemos de las sociedades en las que vivimos, aquello que permanece oculto a lo cercano y próximo”.

“Toda la literatura se basa en la vida real. El arte es una manera de mirar, una especie de espejo que se enfrenta al mundo”

Unas palabras que casan mucho con la filosofía de la escritora, que es su última entrevista con El Cultural, afirmaba que “no es difícil ser consciente de los elementos siniestros de nuestra sociedad, están presentes en todas partes. La ficción es un espejo de la vida, a veces distorsionada, a veces cruda y sin mediación. No hay ficción tan horrorosa como la vida”.

En este sentido se ha pronunciado también esta tarde cuando ha recordado que “desde antiguo, la literatura tiene como fin expulsar al mal. No en vano, algunas de las primeras obras, las tragedias griegas, ya lo hacían”. Y es que, para la autora de Delatora, recién publicada por Alfaguara, “toda la literatura se basa en la vida real, quizá no tanto como la que escribo yo, porque el arte es una manera de mirar, una especie de espejo que se enfrenta al mundo“.

Y en ese espejo tiene lógica cabida la violencia, prosigue, pero “una violencia real, no abstracta, pues si escribes sobre personas normales, que viven en familia, se enamoran y tienen hijos, también debes hacerlo sobre la violencia”. Para Oates, “el crimen, es la violación del tejido social y el arte se basa en el conflicto. Por tanto, escribir sobre la violencia, el crimen o la guerra es algo natural. Separar la violencia del tejido de la vida en literatura no es realista”, remacha.

“Twitter es la resistencia”

Oates, una de las grandes figuras de la literatura contemporánea estadounidense y prolífica y premiada autora de más de medio centenar de novelas, más de cuatrocientos relatos, una docena de ensayos y libros de poesía además de nueve obras de teatro, también ha abundado en la charla sobre otras cuestiones. Por ejemplo, sobre su primer contacto con la literatura, cuando, con apenas 8 años, “mi abuela me regaló los libros de Alicia de Lewis Carroll, una puerta a un mundo de pesadillas, que, a pesar de ello me descubrió otro mundo”.

“Me gusta leer porque es como soñar, la literatura te transporta a otros mundos, como todas las artes. Esa capacidad es su gran misterio”

“Alicia entra en un mundo onírico y deformado, una parodia satírica y de pesadillas que, sin embargo, demuestra la posibilidad de la imaginación, de la creación de otras realidades”, reflexiona la escritora, que asegura que este es “el misterio del arte. Me gusta leer porque es como soñar, la literatura te transporta a otros mundos, como todas las artes, el cine, la música… Todas son maneras de ampliar la imaginación”.

Tras recordar que “los niños pequeños, por instinto, tienen sentido de la justicia y equidad, aunque lo van perdiendo conforme se hacen grandes y se impone el ego”, Oates ha subrayado que “necesitamos una sociedad que valore la ley, hemos de ir más allá del tribalismo y del perdón a la política”. En este sentido, negándose a nombrarlo explícitamente la escritora se ha referido al régimen instaurado por Trump, “un período en el que triunfaron el nepotismo, el chantaje y la corrupción, todo lo que no está permitido. Era una administración criminal y todo el mundo lo sabía, pero era muy complejo denunciarlo porque el primer delincuente era el presidente. Lo mejor es no volver a nombrarlo y dejar que se olvide su nombre”, ha aseverado.

En cuanto al futuro de su país, considera que toca “superar esta situación creada y volver a la senda de la moralidad y a proteger los derechos de las minorías, algo muy importante en un país tan capitalista como este”. Por ello, se declara muy fan de Twitter, donde es muy activa y supera los 200.000 seguidores, una red que “es la resistencia porque rompe los muros del establishment y da voz a los más pobres y oprimidos permitiendo que cualquiera con un móvil pueda grabar hechos que se tenían que denunciar”.

Centrarse en las personas

De su experiencia durante la pandemia, la escritora reconoce que “ha sido difícil para los autores, porque nos sentimos muy fragmentados, conocemos a gente que ha muerto, nos sentimos aislados“, pero piensa que los escritores no deben escribir sus novelas con los titulares que salen en la prensa, pues “la pandemia pasará y dejará de centrar el interés, se olvidará”.

“Mi temática principal siempre es la adaptación del individuo. El cómo las personas se adaptan a esta realidad donde todo cambia tan rápidamente”

Durante estos meses, confiesa que estuvo incapacitada al principio para escribir y que se refugió en la poesía. “Es la mejor ayuda, porque va al tuétano, siempre anima y consuela, como la música. La escritura luego vuelve de forma natural, poco a poco vuelves a la rutina. Es como volver a caminar después de un accidente, se puede hacer, sí”, ha asegurado.

En cuanto a sus temas Oates ha insistido en que “me centro en las personas, me fascina la enorme diversidad que impera entre los seres humanos y el cómo las personas se adaptan, por ejemplo, en este siglo XXI donde el entorno de todo cambia tan rápidamente”, desvela. “Me interesa mucho la conducta heroica, como algunas personas hacen cosas increíbles. Esta es una cuestión apasionante como posibilidad dramática, pero, como digo, mi temática principal siempre es la adaptación del individuo”. Una adaptación que, a pesar de lo oscuro de muchos de los entornos que crea y explora, siempre ve con optimismo, pues, como ha concluido, “en mis libros siempre hay una luz, una esperanza”.



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