El pasado viernes 17 de junio, a los teléfonos y las redes sociales de los mexicanos, llegaron dos vídeos que causaron estupor y miedo. Grabados con drone, varias cámaras y unos altos valores de producción, en ellos salían un centenar de sicarios, perfectamente uniformados, armados con fusiles, lanzacohetes, ametralladoras pesadas, delante de 25 vehículos blindados con torretas, camuflaje militar y logos rotulados. Todo, como diría Manquiña en Airbag, muy profesional.

Se presentaban como el Grupo Élite del Cártel Jalisco Generación y avisaban a los otros cárteles y al Gobierno que ahí estaban. “Sacaremos al mugroso, date cuenta, te vamos a sacar de los municipios, y te vamos a encontrar”, se escucha en el vídeo, “gobierno de Guanajuato, no nos metemos contra ustedes, pero si se atraviesan cuando vayamos contra los mata inocentes, los vamos a topar”.

A lo largo de la semana, el Gobierno mexicano, tras primero dudar de la autenticidad de los vídeos, certificó que eran reales e incluso listó los vehículos y las armas en una conferencia de prensa con el presidente Andrés Manuel López Obrador. De acuerdo al ejército mexicano, se publicó coincidiendo con el cumpleaños de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho o el Señor de los Gallos.

El metraje llega casi un mes después del atentado fallido contra Omar García Harfuch, jefe de los policías de la ciudad, por parte del Cartel Jalisco Nueva Generación, y un día después de que López Obrador finalizara su gira por los estados de Jalisco, Guanajuato y Colima, entre los más violentos actualmente en México y donde opera esta organización criminal, quizá la más fuerte de las seis grandes transnacionales de la droga del país.

Los vídeos nos muestran su capacidad de fuerza. No es nuevo, ya se ha dado antes, pero lo que hay nuevo en estos es armamento como el lanzagranadas, que no se había visto, y desde luego los vehículos blindados, tan profesionales, con el logo rotulado. Están perfectamente logrados y tienen intención de mostrar lo organizados que están y a la élite de sus fuerzas”, explica Martín Barrón, reputado investigador del Instituto Nacional de Ciencias Penales y autor de libros como Los tiempos del miedo. Violencia y seguridad en México en los umbrales del siglo XXI.

Modelo empresarial

Las organizaciones criminales en México tienen un modelo empresarial clásico y eso incluye publicitar sus actividades y capacidades y logística, como con una especie de departamento de relaciones públicas. Otra muestra fue cuando llegó la pandemia por el coronavirus a México y los grupos criminales entregaron cajas de víveres en barrios humildes, también con el logo de su organización.

“Está claro que querían mandar un mensaje, y hay tres opciones al menos”, señala Víctor Manuel Sánchez, especialista en temas de seguridad y crimen organizado, “la primera es tratar de generar miedo colectivo en la sociedad, que se logró; la segunda es si esto, combinado con el atentado a Harfuch y otros movimiento, nos dice que han perdido parte de la brújula y están confrontando directamente al Gobierno, lo que siempre es mala idea para las organizaciones criminales; y la tercera es un mensaje a sus adversarios, mostrando su fuerza, para decir que están listos para confrontaciones abiertas”.

La historia del Cártel Jalisco Nueva Generación se remonta al año 2006 y 2007, cuando nacieron como el brazo armado del Cártel de Sinaloa, bajo el nombre de Los Matazetas. La “Guerra contra el Narco” emprendida en la Administración de Felipe Calderón debilitó a los cárteles dominantes y, en 2011, aparecieron como una organización independiente liderados por Oseguera El Mencho.

Oseguera, por el que el Gobierno de Estados Unidos ofrece una recompensa de 10 millones de dólares, según reportes oficiales nació en 1966 y fue policía municipal en un municipio del sur del estado de Jalisco. Se le ha dado por muerto en dos ocasiones, una en 2018 y otra este 2020, hace poco más de un mes.

En los años de Enrique Peña Nieto, mientras se debilitaba el Cártel de Sinaloa con la captura de Joaquín Guzmán Loera, ‘El Chapo’, ganó influencia y fuerza el Jalisco Nueva Generación. En 2014, la Agencia Antidroga de Estados Unidos (DEA) reportaba su presencia en Estados Unidos, Canadá, Asia y Europa.

En México, según la organización InSightCrime, tiene presencia en todos los estados, salvo algunas zonas en Sinaloa y el Triángulo Dorado de la heroína. Su gran dominio es la zona de Jalisco, Nayarit y Colima, el puerto principal de Michoacán, Veracruz y a la zona de hurto de petróleo de Guanajuato, Puebla, Querétaro e Hidalgo.

Su gran pelea actual es con el Cártel de Santa Rosa de Lima, dedicado al robo de combustible en Guanajuato. Desde 2018 este es el estado que contabiliza más homicidios de México. Este 2020 lleva ya a mes de junio casi 3.000 asesinatos. Antes famoso por sus fábricas y como destino turístico, ahora llena titulares por ejecuciones, secuestros y robo de combustible.

Justo en los vídeos publicados se pueden oír, además de alabanzas a El Mencho, amenazas a José Antonio Yépez Ortiz, alias El Marro, actual líder del Cártel Santa Rosa de Lima. “Nosotros no matamos familias, mujeres, niños. ‘Marro’, entiende de una vez que todo Guanajuato ya tiene dueño, es el Cartel Jalisco Nueva Generación. Ya deja de matar gente inocente y de afectar al pueblo que durante años extorsionaste, robaste y secuestraste […] La palabra cártel te queda grande”, dice su líder. La estrategia comunicativa del vídeo es mostrarse como defensores del pueblo frente a otros grupos criminales que sí serían sanguijuelas. De nuevo, el bandido bueno teorizado por el historiador Eric J. Hobsbawm.

600 personas detenidas

Muestra su importancia para el Gobierno de Estados Unidos es la operación Python, un esfuerzo que realizó la DEA que se conoció en marzo de 2020 y tuvo como resultado la detención de más de 600 personas sobre todo en Texas. En México, durante este sexenio, se han dado varias detenciones, como la de su hija, se ha extraditado a Estados Unidos a su hijo Rubén Oseguera González, el Menchito, y además se han congelado miles de cuentas relacionadas con el cártel.

En 2019, se le atribuyeron dos de las grandes masacres en Veracruz: una en abril de 2019 en Minatitlán, donde fueron asesinadas 14 personas, incluyendo un niño, y otra en agosto, en la que 30 personas murieron en un incendio provocado en el bar Caballo Blanco de Coatzacoalcos.

Es innegable que tienen capacidad para enfrentarse a la policía estatal y más a la municipal”, explica el académico Barrón, “me acuerdo una vez, dando un curso de capacitación a unos agentes, que uno de ellos lo dejó bien claro”.

“‘A ver doctor, ¿usted quiere que yo me enfrente a alguien de la delincuencia organizada que trae un AK-47 y yo llevo un revólver de ocho tiros? No estoy loco, eso no va a pasar, yo me doy la vuelta y me voy'”, recuerda Barrón. La anécdota, la reacción del policía armado con una pistolita frente a subfusil, es terriblemente lógica.





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