Ferrán Palau, en una imagen promocional

Ferrán Palau, en una imagen promocional

La diversidad en general, y la diversidad de género en particular, son los temas que planean sobre ‘Parc’, el último disco de Ferran Palau, un músico que se considera activista, pero sin letras reivindicativas o proclamas evidentes porque “las cosas son más poderosas cuando no las dices, pero las haces”.

    En una entrevista con Efe, el compositor catalán ha reconocido que el mensaje que lanza en su quinto álbum es más evidente en la imagen gráfica o en los videoclips que en las propias canciones. “Me gusta que las canciones sean abiertas, que sean como contenedores que la gente puede llenar, pero los temas musicales son sólo una pequeña parte de un engranaje que incluye otras formas de expresión”, afirma.

    En esas otras formas de expresión que conforman ‘Parc’ es donde mejor se aprecia el paralelismo que propone Palau entre las películas de terror, concretamente el cine ‘slasher’, y la diversidad de género. Las tipografía que ha diseñado Martí Serra para el disco está llena de vocales y consonantes que se deshacen y tiemblan de miedo como las ‘Creepshow’.

    Entre los protagonistas del videoclip de la canción que da título están dos mellizas que son la versión LGTBIQ+ de las de ‘El Resplandor’, además de guiños a la estética de payaso de ‘It’ y de ‘Pesadilla en Elm Street’. Unas referencias inquietantes que podrían parecer lejanas a la música atmosférica, nostálgica y poética del calmado espíritu de Ferran Palau, pero que, en realidad, le son muy propias.

    “Con diez y once años era muy aficionado a estas películas y me encantaban esas tiendas de disfraces donde podías encontrar una cabeza cortada -recuerda- De hecho, antes de querer ser músico, quería hacer películas de terror”. “Ya no tanto, pero mantengo la afición. Soy un ‘friki’ que se siente a gusto en ambientes como el de Festival de Sitges“, reconoce.

    En este disco ha pagado la deuda pendiente que siente que tenía con esta afición y le ha servido para lanzar su mensaje porque el cine de terror “es buen paralelismo con el otro tema del disco: la diversidad de género y la diversidad en general”.

    “Si llevas los monstruos de las películas a nuestra sociedad, ¿quiénes son? Parece claro que son los que se sienten diferentes, los que notan la mirada de los demás”, indica. En su opinión, “quizás ha llegado la hora de girar la tortilla y conseguir que estas personas se sientan bien dentro de la sociedad. Esa sería la auténtica revolución”.

    Ferran Palau siempre ha sido un ‘friki’ y un defensor de los que, como él, se sienten diferentes, pero el hecho de que su hijo sea ‘trans’ le ha enseñado muchas cosas y ha fortalecido su activismo. Pero su música no ha cambiado -“la esencia sigue siendo la misma que la del primer disco”, afirma- aunque reconoce que, en los arreglos, ha ido evolucionando del folk-pop de sus inicios a las influencias “del hip-hop, la música urbana y el soul de nuestros días”, que se aprecian en “Parc”.

    En todo caso, el objetivo final de su música sigue siendo el mismo: “que la gente desaparezca de la realidad y aparezca en otro lugar”. Quienes quieran desaparecer transportados por el pop metafísico de Ferran Palau podrán hacerlo mañana 20 de febrero en el Teatro Reina Victoria de Madrid, junto a El Petit de Cal Eril, o el 24 de abril el festival Guitar Bcn de Barcelona.



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