Pablo Basterrechea, en el Puerto Deportivo. |  Mara Villamuza

Pablo Basterrechea, en el Puerto Deportivo. | Mara Villamuza
P. A.

El pintor gijonés Pablo Basterrechea falleció ayer a los 74 años. “Paisajista con un estilo propio y muy particular”, como destacan las personas que le conocieron y trabajaron junto a él en el mundo del arte. Basterrechea, discípulo del artista Luis Pardo, mostró sus trabajos en diversas exposiciones durante más de cuatro décadas. “Su obra era una figuración con sus gestos, pero era muy particular, tenía un aire melancolico, con mucho paisaje costumbrista, pero con su toque personal, sus ocres figurativos”, rememora Angélica García, de la galería de arte Amaga. “Era como un ‘dandy’, un hombre entrañable, cercano, muy hablador y super dulce. Me recordaba a esa imagen de los actores de Hollywood de antes”, resalta sobre su figura.

Carlos Roces recuerda también su labor didáctica, como profesor en su academia particular. “Sabía mucho de técnica. Dio clases también a arquitectos y aparejadores. Tenía ese estilo particular y personal con el que hacia unos haces de luces preciosos, con diagonales. Y también le gustaban muchos paisajes en torno a las iglesias de Asturias”, rememora el pintor.

Otra de las galerías en las que expuso habitualmente fue en Van Dyck, donde participó en la exposición inaugural. “Fue una figura importante para la historia de la pintura en Asturias”, destaca Aurora Vigil–Escalera.



Source link