Cuando la idea de un cuento llega a mi cabeza suele ser por una imagen, una palabra o una situación paradójica que percibo. En este caso fue un sonido. Mi hija tiene alergias varias y de niña padecía asma lo que la limitaba determinadas actividades. A menudo, esas alergias nos hacían tener que abandonar a la carrera de una fiesta de cumpleaños antes de la piñata porque en la casa vivía un gato. Ni mencionar probar la tarta, cuando tienes alergia al huevo y a la leche cantas Feliz en tu día, pero no catas el dulce. Otras veces era una excursión a caballo en la que no podía participar. En otras ocasiones un libro prestado por una amiga resultaba una bomba de alérgenos solo porque junto a la estantería donde había estado almacenado dormía un perro. Esa es también la situación de Estornina, la protagonista de este CONFINACUENTO que nos transporta de la extrañeza del confinamiento a la extrañeza de la nueva normalidad donde un síntoma misterioso y mal comprendido como un estornudo, puede aislarnos de nuevo sin haberlo buscado.

Este cuento tiene además algunas sorpresas que lo hacen mágico e irresistible. Por un lado, las ilustraciones a pincel sobre cartón reciclado del gran Joseba Díez Iriondo con unos pájaros que vienen a aliviar la soledad de Estornina y a proponerle una salida. Son un PINZÓN VULGAR (Fringilla coelebs) de cabeza azul (en la realidad el pinzón no azulea tanto… vamos, que es gris… debe ser un acto de demagogia del ilustrador tratando de epatar al público) y dos CHOCHINES (Troglodytes troglodytes ¿por qué los llaman trogloditas con lo civilizados que son?) que son tal cual los pinta. Joseba, gran paseante urbano, los conoce bien y para él son las estrellas del cuento, además de Estornina. El chochín es un pajarillo diminuto y rechoncho, reconocible por la cola, que suele mantener muy erguida, casi vertical, de vuelo corto, bajo y zumbante.

Canta a menudo y con una potencia sorprendente, churrr, cuando conviene alarmar a sus parientes. Abundan en parques y jardines. Y por fin aparece un pájaro onírico. Inexistente. Aunque teniendo en cuenta que España es uno de los paraísos ornitológicos del mundo, quién sabe si no andará escondido en algún matojo.

La segunda sorpresa es la banda sonora tan especial que ha compuesto Chani Martín, trepidante como corresponde al conflicto de Estornina, y rica en matices y emoción gracias a la inestimable colaboración de la jovencísima cantante Alba Rodríguez y los estornudadores profesionales Hugo y Simón. ¡Achiss! Que lo disfrutéis.

Estornina es un videocuento escrito y realizado por Ángeles González-Sinde, con ilustraciones de Joseba Díez-Iriondo y música de Chani Martín

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