La dislexia es un trastorno frecuente de la adquisición de la lectura que afecta a un porcentaje de la población de hasta el 10 por ciento según algunas estimaciones. Se caracteriza por dificultades de por vida con el material escrito. Aunque se han propuesto varias causas posibles para la dislexia, la predominante es un déficit fonológico, una dificultad para procesar los sonidos del lenguaje.

 

El déficit fonológico en la dislexia se asocia con cambios en los patrones rítmicos o repetitivos de la actividad neural en una región del cerebro que procesa el sonido, la corteza auditiva izquierda.

 

El equipo integrado, entre otros, por Silvia Marchesotti y Anne-Lise Giraud, de la Universidad de Ginebra (UNIGE) en Suiza, ha demostrado, una relación causal entre las oscilaciones cerebrales a una frecuencia específica (30 Hz) y la habilidad para procesar fonemas que es esencial para la lectura. Mediante una técnica de estimulación eléctrica no invasiva capaz de sincronizar la actividad neural a la frecuencia de estimulación, se podrían mitigar los déficits fonológicos y con ello mejorar la precisión de la lectura en los adultos con dislexia.

 

El equipo de Marchesotti y Giraud aplicó una técnica conocida como estimulación transcraneal por corriente alterna, que se está investigando en medicina para tratar enfermedades como la depresión.

 

Una estimulación de veinte minutos sobre la corteza auditiva izquierda en 15 adultos disléxicos y 15 sin ese problema mejoró inmediatamente el procesamiento fonológico y la precisión de lectura en el grupo con dislexia.

 

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Dispositivo de estimulación transcraneal por corriente alterna. Consta de 5 electrodos (negros) colocados sobre la corteza auditiva izquierda, cada uno suministrando una corriente de baja intensidad. Los investigadores midieron tanto la actividad cerebral a través de la electroencefalografía (electrodos verdes y blancos) como la habilidad para leer. (Foto: UNIGE / Silvia Marchesotti)

 

El efecto beneficioso de esa técnica de estimulación es más pronunciado en las personas con poca capacidad de lectura, pero los neurocientíficos han observado un efecto ligeramente perturbador en las personas con una capacidad lectora muy buena.

 

El nuevo estudio abre un camino que podría llevar a intervenciones terapéuticas no invasivas dirigidas a mejorar el procesamiento fonológico en las personas con dislexia. “Los próximos pasos para nosotros son investigar si la normalización de la función oscilatoria en niños muy pequeños podría tener un efecto duradero en la organización de su sistema de lectura”, explica Marchesotti. (Fuente: NCYT de Amazings)



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