Una investigación reciente ha comparado el rendimiento físico y cognitivo de los ancianos que hoy en día tienen entre 75 y 80 años con el de los de la misma franja de edad en la década de 1990.

 

Los datos del grupo antiguo de ancianos se recogieron entre 1989 y 1990 y provinieron de 500 personas nacidas entre 1910 y 1914. Los datos del grupo actual de ancianos se recogieron entre 2017 y 2018 y provienen de 726 personas nacidas en 1938, 1939, 1942 o 1943.

 

El estudio es obra de un equipo integrado, entre otros, por Taina Rantanen, Kaisa Koivunen y Matti Munukka, de la Universidad de Jyväskylä en Finlandia.

 

Los resultados de la investigación indican que la capacidad funcional de los ancianos de hoy en día es mejor que la de las personas de la misma edad hace tres décadas.

 

Entre los hombres y mujeres de 75 a 80 años, la fuerza muscular, la velocidad al caminar, la velocidad de reacción, la fluidez verbal, el razonamiento y la memoria de trabajo son hoy significativamente mejores que los de las personas de la misma edad nacidas antes. Sin embargo, en las pruebas de función pulmonar no se observaron diferencias entre ambos grupos.

 

La mayor actividad física y el aumento del tamaño del cuerpo pueden explicar la mejor velocidad al caminar y la mayor fuerza muscular en el grupo de los ancianos actuales. En el caso de la diferencia de rendimiento cognitivo entre grupos, los autores del estudio creen que la causa más importante probablemente sea que los ancianos de hoy recibieron en su día una educación académica más extensa que los de antes.

 

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Los resultados del nuevo estudio sugieren que el aumento de la esperanza de vida de hoy en día va acompañado de una mayor cantidad de años vividos con buena capacidad funcional en la etapa final de la vida. (Foto: Mostphotos, Doug Olson)

 

“El grupo de personas de 75 a 80 años nacidas más tarde ha crecido y vivido en un mundo diferente al de sus homólogos nacidos tres décadas antes”, explica Munukka. “Ha habido muchos cambios favorables. Entre ellos, una mayor nutrición e higiene, mejoras en la atención sanitaria y el sistema escolar, un mayor acceso a la educación y una mejor vida laboral”.

 

Los resultados sugieren que el aumento de la esperanza de vida va acompañado de una mayor cantidad de años vividos con buena capacidad funcional en la vejez.

 

Esta investigación es de gran importancia porque, tal como destaca Rantanen, solo hay unos pocos estudios en el mundo que hayan hecho comparaciones de este tipo basadas en el rendimiento entre personas de la misma edad en diferentes épocas históricas. (Fuente: NCYT de Amazings)



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