Fotografía: Uriel López

Septiembre del 2014

Entre el 26 y 27 de septiembre de 2014, más de 90 estudiantes de la Escuela Normal Rural “Isidro Burgos” de Ayotzinapa fueron atacados por la policía municipal de Iguala y Cocula dentro del mismo municipio de Iguala, siendo algunos de ellos entregados a grupos criminales, otros asesinados y 43 de ellos están desaparecidos, afirmó Camilo Vicente Ovalle durante la conferencia Esquirlas de un pasado reciente. La investigación sobre las desapariciones en México.

El doctor en historia por parte de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) resaltó que este acontecimiento, además de tener irregularidades y traer a la memoria pública la represión ejercida durante la década de los años setenta en el mismo estado de Guerrero, dejó clara la estrecha vinculación entre la policía, el gobierno y los grupos de crimen organizado. Dicha vinculación, indicó Vicente, ha tenido un papel fundamental en la masificación de la desaparición de personas.

Ayotzinapa, un caso aún sin respuesta

A pesar del aumento de interés por parte de los investigadores y diversos organismos nacionales e internacionales respecto al tema de las desapariciones forzadas, en el caso específico de las desapariciones ocurridas en Ayotzinapa, no se ha podido dar una respuesta concreta sobre qué fue lo que pasó con los estudiantes, siendo las consecuencias de la violencia lo único que los estudios han identificado, dejando a un lado al perpetrador y a la víctima.

Se ha ignorado a la política como un factor fundamental de la violencia y específicamente de las desapariciones forzadas, también se ha dejado a un lado el contexto histórico y social en los estudios de la violencia actual, “hace falta una mirada desde la historia del tiempo presente”, expresó Ovalle, ya que, a pesar de llevarse a cabo reconstrucciones precisas desde el punto de vista antropológico y de la arquitectura forense, se ignoró una pregunta fundamental: ¿Este tipo de desapariciones ya habían ocurrido dentro del municipio de Iguala?

“En la región que componen los tres municipios, Iguala, Cocula y Huitzuco, mucho antes del caso de los normalistas, la desaparición de personas a manos de las policías (municipales) y los grupos criminales era ya una práctica sistemática. De acuerdo con el Registro Nacional de Personas Extraviadas, en esa zona se tienen registradas 229 personas desaparecidas entre 207 y agosto de 2014”, antecedente que podría dar una posible respuesta a lo que ocurrió ese 27 de septiembre, expresói el investigador.

La desaparición forzada en México

Las desapariciones en México, mencionó el académico, se encuentran generalizadas. Aunque sea evidente la participación del Estado en los casos de desapariciones forzadas, no nos encontramos en el mismo panorama que se conoció durante la década de los años sesenta y noventa.

Las desapariciones forzadas en México datan desde los años treinta y cincuenta. Sin embargo, fueron sufriendo cambios a través de los años respecto a sus tácticas y motivos, sobre todo a partir del llamado Giro Contrainsurgente entre los años 65 y 98, que surge como respuesta a la movilización popular y a la acción de grupos guerrilleros y la posible coordinación entre ellos. La técnica utilizada en este último periodo de tiempo se caracterizó por no ser, al principio, con el propósito de eliminación, sino como una forma de desentrañar este movimiento.

La consolidación de la desaparición forzada como técnica de eliminación llega como respuesta a una dinámica distinta durante los años setenta, “grupos represivos clandestinos y públicos, legales e ilegales, formaron el complejo contrainsurgente que funciono con un efectivo grado de coordinación”, expresó Ovalle.

Durante este periodo de tiempo, señaló el investigador, hubo un perfeccionamiento en todo el proceso que conllevaba una desaparición, por ejemplo; entrenamiento de funcionarios, herramientas burocráticas o estrategias narrativas para justificar la desaparición, lo cuál puede verse reflejado en el caso de los 43 estudiantes desaparecidos.

Finalmente, el autor de Tiempo Contenido mencionó que la violencia se encuentra sujeta a planes y programas con objetivos y un tiempo y espacio determinados, ya que la administración de la violencia es un indicativo de cómo es que está funcionando el Estado. Así mismo, recalcó que además de otras categorías, generalizaciones o modelos sin ningún estudio de contraste, la suspensión del término de desaparición forzada impide la investigación a fondo de este tipo de fenómenos sociales.

La conferencia de Camilo Vicente Ovalle se llevó a cabo el 21 de enero de 2021 en el marco del Seminario Institucional Historia del Tiempo Presente, coordinado por Frédérique Langue, investigadora del Institut d’Histoire du Temps Présent y del Centre National de la Recherche Scientifique y Eugenia Allier Montaño investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). El video del evento se puede consultar en el siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=C-QBgudCVeU


Imágenes del evento



Source link