Señora Mato, ¿es consciente de que su Ministerio pasará a la historia como el responsable de haber trasmitido el ébola en Europa? Estoy convencida de que esta pregunta no se escuchó en la sala de prensa donde ayer, la ministra de Sanidad española, Ana Mato, intentaba explicar lo inexplicable y aportar ¿luz? sobre el contagio por ébola de la trabajadora sanitaria que atendió a Miguel García Viejo, misionero infectado de la enfermedad en África y que fue repatriado a España para tratarle de la misma, aunque falleció el pasado 25 de septiembre.

Veo “desde la distancia” como mis amigos, vecinos, familiares y demás ciudadanos están entre asustados e indignados por este contagio. Me toca de cerca, la auxiliar de enfermería reside en mi ciudad y fue ingresada, inicialmente, en el hospital de Alcorcón, donde todos mis allegados acuden ante una urgencia o para un tratamiento. Sin ir más lejos, mi sobrino nacerá allí, el jueves como muy tarde. Pese a todos esos “mensajes de tranquilidad” que nos quieren enviar desde el Ministerio, a mi se me plantean muchas dudas. Y, sinceramente, también un atisbo de “intranquilidad”. ¿Es ahora realmente seguro el Hospital de Alcorcón? Nos piden no tener miedo, pero ¿cómo se contagió la enfermera si cumplía con todos los protocolos de seguridad? ¿O no se cumplían realmente?

Tiro de hemeroteca para constatar que en los 19 años que Médicos Sin Fronteras lleva tratando en África casos de ébola, sólo uno de sus médicos se ha contagiado de la enfermedad. La propia organización lo confirmaba hace sólo unas fechas. MSF siempre ha constatado que el riesgo es fácil, y que nunca hay que minimizarlo. De hecho, entre las medidas estrictas que sigue su personal se encuentran las de no tener ningún contacto directo con los afectados, para lo que se tapan todo el cuerpo con trajes, botas altas, mascarillas… ¿Se ha hecho esto en el Hospital Carlos III de Madrid dónde estuvieron ingresados los dos religiosos repatriados? A tenor de los resultados la respuesta es “no”.

Volvemos a acudir a las hemerotecas. Ya en el mes de agosto un enfermero del Hospital La Paz de Madrid denunciaba las prisas y la falta de planificación con las que se estaba tratando el asunto de la repatriación del primer religioso, Miguel Pajares. Surgen, inevitablemente, más preguntas. El Hospital Carlos III de Madrid, hasta hace pocos meses único referente en España para enfermedades infecciosas y pandemias, se estaba desmantelando pese a la oposición de los expertos porque alguien decidió que era muy costoso y lo mejor era integrarlo dentro de la estructura del Hospital de La Paz. En pleno proceso de desmantelación de este hospital, con mucho de su personal ya desasignado y movido a otros centros, se decide el traslado del religioso Pajares. Mi pregunta es, ¿si para la señora Mato y compañía mantener un hospital donde se tratan de forma específica enfermedades infecciosas no es rentable, por qué nos pone en la tesitura de traer a casa, sin los medios necesarios, uno de los virus más peligrosos para la especie humana y para el que todavía no hay remedio?

La noticia sobre la enfermera infectada, que está dando la vuelta al mundo y poniendo a España tristemente en portada de todos los medios del planeta, no es sino otra peligrosa constatación de la falta de cabeza de este Gobierno, donde todo se hace al golpe de impulsos, sin planificación, sin pensar a largo plazo, sin pensar en las consecuencias de decisiones anteriores… Esta vez, puede que estén poniendo en riesgo la vida de muchas personas y, si finalmente esto sólo queda en un susto, tendrían que responder ante el miedo que mucha gente está teniendo a contagiarse de una enfermedad mortal, dolorosa e incurable. Señora Mato, ¿de verdad cree que podemos estar tranquilos sabiendo cómo funcionan las cosas en España gracias a ustedes?

¡Enhorabuena señor Rajoy y compañía! Han conseguido que España pase a la historia como el país que permitió que el ébola llegase a Europa. No por la repatriación de los misioneros, EEUU también ha repatriado a varios cooperantes y el virus no ha salido de las áreas acotadas, sino por su ineficacia para tratar un asunto tan complejo, grave y delicado como este. Como diría el poeta, “Marianete, si no sabes, ¿para qué te metes?”.

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María E. Vicente

Casi un año viviendo en Londres que ha dado para mucho... sobre todo para darme cuenta de lo diferentes que son algunas cosas fuera de España. "Desde la distancia" se aprecian otros matices y esos son los que pretendo contar desde este espacio.

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