Dos millones de palestinos de la Franja de Gaza combaten desesperadamente un brote de COVID-19 sin precedentes en medio de las incesantes medidas restrictivas de Israel y un sistema de salud  deficitario. A principios de agosto, las autoridades israelíes fortificaron el cierre ilegal en Gaza, que dura ya 14 años. Prohibieron la entrada de la mayoría de las mercancías que entran a través del cruce comercial «kerem Shalom», incluido el combustible. Además, redujeron la zona de pesca de 15 a 8 millas náuticas y finalmente prohibieron las actividades pesqueras por completo.

Desde la Red Palestina de Organizaciones No Gubernamentales (PNGO), el Consejo Palestino de Organizaciones de Derechos Humanos (PHROC) y la Comisión Independiente de Derechos Humanos (CIDH) instan a la comunidad internacional a intervenir y apoyar a la población civil en la Franja de Gaza, que se enfrenta a una grave catástrofe humanitaria.

La escasez de suministro de energía es la repercusión más grave de las recientes políticas punitivas de Israel. La falta de combustible imposibilita el correcto funcionamiento de la planta de energía en Gaza. Esta crisis no solo agrava el sufrimiento de los palestinos en Gaza, a quienes se les proporciona solo cuatro horas de energía al día, si no que también obstaculiza la prestación de servicios básicos en sectores cruciales, como el agua y el saneamiento. La escasez crónica de agua en los edificios residenciales puede empeorar y las aguas residuales sin tratar pueden bombearse al mar, lo que genera preocupaciones adicionales sobre la salud de la población.

El deteriorado sistema de salud de la Franja de Gaza

El pasado 24 de agosto, las autoridades locales colocaron la Franja de gaza bajo un bloqueo completo de 48 horas tras la detección de los primeros casos de COVID-19 entre la población. Los datos de campo señalan que el sector médico está muy poco equipado para hacer frente a una pandemia de tan alto potencial. Gaza es uno de los lugares más poblados del mundo, con una densidad de población de hasta 5.835 personas por kilómetro cuadrado, por lo que el riesgo de contagio es muy alto.

El número de camas en las unidades de cuidados intensivos de Gaza es alarmantemente bajo: 110. De estas, 78 están en hospitales públicos, siete en clínicas del servicio militar, 12 en ONG de salud y las 13 restantes en hospitales privados. Actualmente, el 72% de las camas están ocupadas. Además, solo funcionan 93 ventiladores en todas las instalaciones médicas. Priorizar el uso de los recursos disponibles para tratar el coronavirus empeorará significativamente el acceso de otros pacientes a la atención médica. La intervención de la comunidad internacional es necesaria para garantizar este servicio esencial.

Los cinco distritos de la Franja de Gaza se han separado mediante restricciones de circulación. Si bien estas medidas demostraron ser efectivas en las primeras etapas del brote, han deteriorado las ya pésimas condiciones socioeconómicas de la zona. El confinamiento impide continuar con los trabajos, ha debilitado la estabilidad financiera de más de la mitad de la población y esto ha provocado una mayor dependencia de la ayuda humanitaria. Se estima que más de la mitad de la población de Gaza vive en la pobreza. Casi el 62,2% de las familias luchan por obtener alimentos a diario.

Una crisis humanitaria inminente

La Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han advertido durante mucho tiempo sobre una inminente catástrofe humanitaria en la Franja de Gaza si Israel continúa imponiendo su cierre en un desafío claro al derecho y las leyes internacionales. Las recientes políticas de castigo colectivo adicionales de la ocupación israelí, así como el alarmante brote de coronavirus, están destinadas a agravar esta catástrofe.

Destacan los esfuerzos realizados por el Ministerio de Salud y demás sectores gubernamentales para contener el brote a pesar de la precariedad del sector salud. La PNGO, el PHROC y la CIDH hacen un llamamiento a todos los residentes de Gaza para que cumplan con las medidas preventivas y de seguridad estipuladas. Además, solicitan a las autoridades competentes que movilicen apoyo para aquellos y aquellas que hayan perdido su trabajo debido al cierre.

Las organizaciones celebran los planes de la Autoridad Palestina de enviar una delegación a la Franja de Gaza y el envío de ayuda médica. Sin embargo, instan a que también cumpla con sus obligaciones para con la población, poniendo fin a la jubilación «financiera» de los funcionarios públicos de Gaza. Asimismo, piden a los organismos interesados, a las ONG y a los organismos internacionales que movilicen apoyo para la zona. Es urgente incrementar el suministro de equipos médicos y ventiladores. Además, es necesario aumentar la presión sobre Israel para que levante el bloqueo y el cierre de forma inmediata e incondicional.





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