Leo atónita, “desde la distancia”, una crónica culinaria en el diario El País en la que se explica el nuevo invento del cocinero Paco Roncero: un restaurante en Ibiza, “Sublimotion”, donde sólo se admiten 12 comensales por jornada -hay días que hacen dos turnos- y donde se supone que los clientes van a vivir una experiencia única. Tal y como explican, la entrada al local ya denota que se trata de algo diferente. La sala no parece menos, casi totalmente vacía, con luces e imágenes proyectadas que transportan a los asistentes a diferentes ambientes y que no saben lo que van a comer. Todo por el módico precio de 1.650 euros el cubierto. Sí, han leído bien. 1.650 euros.

No sé a ustedes, pero a mi se me vinieron muchas cosas a la cabeza al leer esto. Con todos mis respetos a Roncero y a los insensatos que son capaces de pagar esa cantidad de dinero por una cena, creo que no hay experiencia culinaria que valga casi 2.000 euros. El restaurador, sabedor de lo obsceno del precio, se apresura a decir en la crónica que a él no le gusta decir “que es caro, sino costoso” y niega que su local sea para millonarios (sic). Independientemente de que quién se lo pueda permitir puede gastar el dinero cómo le de la gana… ¿No creen que todos deberíamos tener un poco de responsabilidad en según qué cosas?

Ahora sé que muchos me van a tildar de demagoga. ¿Cuánto vale un plato de comida en España? Depende de lo que puedas pagar. Un menú del día en Madrid ronda los 12 euros, comer en un sitio de más postín te puede costar los 50 o 60 euros por cabeza. El menú en un comedor escolar está estipulado en algo más de cuatro euros diarios y según la consultora Nielsen el gasto medio semanal de los españoles en alimentación se sitúa en unos 60 euros.

Ahora preguntemos, por ejemplo, a un voluntario de Cáritas ¿cuánto cuesta comer en España? Y posiblemente nos dirá que lo que vale un pack de productos básicos como aceite, galletas, leche, legumbre, arroz y pasta, de los que reparten semanalmente entre muchas familias españolas. Cada vez más. ¿A cuántas familias podría alimentarse con lo que cuesta el cubierto de una sola persona en el local de Roncero? Ojo, con esto no estoy diciendo que los comensales de Sublimotion tengan que donar su presupuesto a la “experiencia única”, se trata simplemente de un ejercicio de poner las cosas en su sitio y pensar si hay “experiencias” que realmente valen el precio que se pide por ellas.

A mi si mañana me preguntan si iría a cenar a un local en el que el cubierto cuesta casi tres veces el salario mínimo en España, donde tendría que pagar por una cena -en la que ni siquiera sé lo que degustaré- dos veces más del sueldo de muchos ciudadanos, y con cuyo cubierto pagaría 412 menús escolares, mi respuesta sería “NO”. Simplemente por responsabilidad social. Y ahora apliquen el ejemplo del negocio de Roncero a todo lo que se les venga a la cabeza, desde chaquetas de Armani a coches y yates de lujo.

Comparte y Disfruta These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages.
  • Facebook
  • Twitter
  • Meneame
  • Google Bookmarks
  • MySpace
  • del.icio.us
  • BarraPunto
  • LinkedIn
  • email
  • Print

María E. Vicente

Casi un año viviendo en Londres que ha dado para mucho... sobre todo para darme cuenta de lo diferentes que son algunas cosas fuera de España. "Desde la distancia" se aprecian otros matices y esos son los que pretendo contar desde este espacio.

Latest posts by María E. Vicente (see all)

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.