FRÁNCFORT (ALEMANIA), 10 Jul. (EUROPA PRESS) –

Croacia y Bulgaria han dado un nuevo paso adelante en la senda hacia su futura adhesión a la eurozona después de que el Eurogrupo y el Banco Central Europeo (BCE) hayan aprobado la incorporación de sus respectivas monedas al mecanismo de tipo de cambio (ERM II), una fase preliminar a la adopción del euro en los próximos años.

Asimismo, además de la inclusión del lev búlgaro y la kuna croata en el ERM II, el Consejo de Gobierno del BCE ha tomado la decisión de establecer “una estrecha cooperación” con los bancos centrales de Croacia y Bulgaria.

“Estos dos pasos allanan el camino para la futura participación de Bulgaria y Croacia en la zona euro”, ha indicado el banco central de la eurozona.

La adhesión de Bulgaria y/o Croacia supondría la primera ampliación de la eurozona desde 2015, cuando Lituania se unió al bloque del euro, que cuenta en la actualidad con 19 miembros.

En el caso de Bulgaria, se ha establecido un tipo de cambio de 1,95583 levs por euro, con un banda de fluctuación del 15% arriba o abajo del tipo de cambio central del lev, mientras que en el caso de Croacia el tipo de cambio del euro será equivalente a 7,53450 kunas, con idéntica banda de fluctuación del 15%.

El acuerdo sobre la participación de la kuna y el lev en el mecanismo ERM II se basa, entre otras cosas, en el compromiso de Croacia y de Bulgaria de unirse a la Unión Bancaria y ERM II simultáneamente y de completar por parte de las autoridades de los dos países el conjunto de medidas relevantes para una participación sin problemas en ERM II.

Estas medidas se refieren a las siguientes seis áreas de política: supervisión bancaria, marco macroprudencial, marco contra el lavado de dinero, recopilación, producción y difusión de estadísticas, gobernanza del sector público y reducción de la carga financiera y administrativa de la economía.

Asimismo, los acuerdos sobre la participación de ambas monedas van acompañados del un firme compromiso de las autoridades búlgaras y croatas de aplicar políticas económicas acertadas con el objetivo de preservar la estabilidad económica y financiera y lograr un alto grado de convergencia económica de manera sostenible.

En este sentido, en el caso de Bulgaria, el país continuará implementando las amplias reformas llevadas a cabo en el poder judicial y en la lucha contra la corrupción y el crimen organizado, a la luz de su importancia para la estabilidad y la integridad del sistema financiero.

Los bancos centrales de Bulgaria y Croacia contarán cada uno con un representante en el Consejo de Supervisión del BCE con los mismos derechos y obligaciones que el resto de miembros, incluidos derechos de voto, explicó el BCE.

“Estamos muy contentos de dar la bienvenida a Bulgaria y Croacia en el Mecanismo de Supervisión Única y en la familia de Supervisión Bancaria del BCE”, dijo Andrea Enria, presidente del Consejo de Supervisión del BCE. “Esto marca un hito importante en la historia de la unión bancaria, ya que extiende su alcance más allá de los miembros de la zona del euro”, añadió.

Por su parte, el todavía presidente del Eurogrupo, Mário Centeno, ha señalado que este hecho demuestra que la moneda común “está cumpliendo con la promesa de ser un escudo protector y un motor de prosperidad.

“Las solicitudes de Bulgaria y Croacia son una señal de confianza y nuestra decisión es una muestra de inclusión”, ha dicho el portugués, pocos días antes de abandonar su cargo europeo y confiando en que “otros sigan el liderazgo” de Sofía y Zagreb y “se unan al euro en el futuro”.



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