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A finales del mes de febrero síntomas como la fiebre, la tos seca e irritativa, la dificultad para respirar, la sensación de falta de aire, el cansancio, el dolor de cabeza, la diarrea, pérdida de olfato y gusto y un largo etc, comenzaron a ser la pesadilla para miles de personas. Todos estos síntomas indicaban que podían estar infectados de la Covid-19.

A algunos se les realizaron pruebas PCR y el resultado fue positivo. A otros, debido al colapso del sistema sanitario en aquellos primeros meses de pandemia, ni siquiera se les realizó la prueba y nunca pudieron confirmar si habían contraído el coronavirus.

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Esas decenas de miles de personas vieron cómo iban pasando los meses, y muchos de ellos tuvieron que enfrentarse a una nueva realidad: los síntomas no desaparecían.

Algunos pacientes señalan que la mejora tras dos o tres semanas de enfermedad fue simplemente “un breve espejismo al que siguió la reaparición de todos o de una parte de los síntomas que habíamos tenido. Y así, semana tras semana“.

Es lo que se conoce como ‘Covid-19 Persistente’, un proceso patológico desconocido que genera incertidumbre en los pacientes y en los profesionales que les atienden.

Y aunque todavía no ha sido catalogado como enfermedad o síndrome, ya existen algunas estimaciones sobre el número de afectados, aunque con los problemas de registro de contagiados que tiene nuestro país es difícil saber de cuantos estamos hablando.

Los primeros estudios situaban a estos pacientes en torno a un 10% de contagiados. Pero en países cuyos registros de infectados son mejores, el porcentaje se eleva hasta el 20% o incluso el 30%.

Según la doctora Pilar Rodríguez Ledo, vicepresidenta de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), “en España está claro que son más del 10%, y podríamos estar hablando de un 20% de pacientes con persistencia de síntomas de la Covid-19”.

Si la semana pasada superábamos el millón de infectados por coronavirus en España, y cada día se incrementa el número de contagios, podríamos estar hablando de unos 200.000 afectados por la ‘Covid-19 Persistente’ hasta ahora.

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¿Qué síntomas pueden durar meses?

Más de un centenar de síntomas son los que presentan los pacientes. Síntomas que se alargan en el tiempo con independencia de que el enfermo haya cursado la infección por SARS-COV2 de forma más o menos grave.

Los más frecuentes, y también más incapacitantes, son el malestar general, la astenia, el cansancio constante al que los pacientes se refieren como el más importante que han tenido en su vida.

También se repiten entre los afectados la disnea o sensación de ahogo, el dolor torácico, cefaleas y la anosmia. Muchos pacientes llevan meses sin recuperar el olfato.

Y no son los únicos síntomas También persisten otros como los cardiacos (palpitaciones, hipertensión arterial, taquicardias); de coagulación (hematomas enormes por el cuerpo, microtrombosis); dermatológicos (urticaria, erupciones cutáneas, alopecia, que en algunos casos empieza seis meses después y provoca pérdida casi completa del pelo); problemas oftalmológicos; osteomusculares y, por supuesto, psicológicos.

Pero cuando hablamos de la ‘Covid-19 Persistente’ según explica Pilar Rodríguez, de la SEMG, no hablamos de secuelas, sino de una patología concreta.

La doctora explica las diferencias: “Todos aquellos pacientes afectados por el SARS-COV2 de forma grave, incluso con ingreso hospitalario o en UCI, al ser dados de alta han tenido secuelas de la Covid-19. Son claramente secuelas. Algunas desaparecerán y otras permanecerán “.

En estos casos estaríamos hablando mayoritariamente de un tipo de pacientes de edad avanzada, generalmente hombres y con comorbilidades o patologías previas.

Pero hay otra parte de pacientes que son más jóvenes y que no tenían otras comorbilidades o las tenían, pero menores. Son aquellos que en su gran mayoría no requirieron hospitalización, de hecho, estuvieron en sus domicilios, pero los síntomas que tuvieron durante la enfermedad los han ido manteniendo desde entonces, desde hace 6 o 7 meses en alguno de los casos. Estos son ‘Covid-19 Persistente’, asegura Rodríguez.

“No podemos decir que sean secuelas porque no lo sabemos. Las hipótesis más aceptadas apuntan a que la enfermedad aguda por SARS-COV2 ha provocado una cascada inflamatoria que ha motivado toda esta afección multiorgánica, con síntomas muy variados de todos los órganos de nuestro cuerpo. Desde síntomas generales hasta cardíacos, neurológicos, otorrinos, digestivos, lo que nos indica que estamos ante una cuestión diferente a las secuelas”, explica la vicepresidenta de la SEMG.

Desde el pasado mes de agosto, la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia comenzó a realizar una encuesta con el objetivo de desarrollar un protocolo de investigación científica, hasta el momento centrada en los casos más agudos de la enfermedad por SARS-COV2, con el fin de adquirir los conocimientos necesarios que permitan mejorar la asistencia a los afectados.

Según esta encuesta, en la que han participado más de dos mil afectados y cuyos resultados se presentarán en las próximas semanas, la gran mayoría de los pacientes con síntomas persistentes de Covid son jóvenes, con una media de edad de 44 años, y el 80% de ellos son mujeres.

Estos parámetros se traducen en que, además del impacto en la salud, la ‘Covid-19 Persistente’ tiene una gran repercusión laboral y familiar. Y es que, según señalan desde la SEMG, “la edad media de los afectados coincide con un momento vital en el que la persona está en el máximo esplendor de su carrera laboral y de crecimiento familiar. Con lo que esto supone cuando los afectados mantienen síntomas intensos e incapacitantes prácticamente todos los días, desde hace 6 meses”.

De momento no se conoce la persistencia de estos síntomas, hasta cuando durarán o si cesarán. Tampoco se sabe cuál es su causa, es decir, todavía no hay conocimiento científico suficiente para saber de qué hablamos y cuál es el mejor enfoque para esta enfermedad.

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Por ello, subraya la doctora Rodríguez, “es muy importante la investigación, saber cuál es la causa de cada uno de los estados, saber en concreto qué provoca esta persistencia de síntomas, para saber cuál es la manera de cortar esta odisea por la que están pasando miles de pacientes”.

“Cuando pase la fase aguda de la crisis del coronavirus, centrada en mantener con vida y sacar adelante a los pacientes más graves de la enfermedad, y en el control de la epidemia, nos quedarán estos pacientes a los que habrá intentar ayudarles en estas necesidades de salud que tienen”.

Son muchos los afectados por la ‘Covid-19 Persistente’ y, sobre todo, son muchos los que están aún sin identificar. Para los que están identificados no hay evidencia suficiente que indique cuál es el mejor tratamiento, ni aparecen en ningún protocolo oficial para tratarlos.

De momento, la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia en colaboración con los colectivos Long COVID ACTS, que agrupan a los afectados por síntomas que no cesan, han desarrollado un kit de atención básica al paciente con enfermedad ‘Covid-19 Persistente’.

Con ello se pretende dotar al médico de familia de un conjunto de herramientas diagnósticas básicas, que se considera pueden ser de utilidad para el manejo y seguimiento de esta patología, con base en las evidencias científicas de las que se disponen hasta ahora.

Todavía quedan muchas cosas por conocer sobre el SARS-COV2, pero mientras se avanza en la investigación y se van consiguiendo confirmaciones científicas, el reto para los médicos generales y de familia es atender las demandas de los pacientes con síntomas persistentes de la Covid, sumergidos en un proceso hasta ahora desconocido.

En palabras de la vicepresidenta de la SEMG, “tenemos una importante labor profesional para con estos pacientes que demandan consulta. Necesitan un enfoque un poco homogéneo. Y es importante saber que ni es necesario realizarles muchas pruebas para rastrear cada uno de sus órganos, ni hay que decirles que es que lo han pasado muy mal y tienen ansiedad”.



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