Como muchos usuarios saben, las compañías eléctricas están renovando los contadores analógicos de toda la vida por otros digitales que son mucho más sensibles y que son capaces de distinguir entre horas de tarifa punta y tarifa valle. Todo esto para adaptarse a la normativa sobre electricidad aprobada por el anterior gobierno. Según las compañías eléctricas esto no iba a suponer ningún perjuicio para el usuario. Pero como siempre suele ocurrir con las grandes multinacionales, la cosa no es del todo cierta. Concretamente para los usuarios que tengan instalado sistemas de calefacción eléctrica, bien sea por acumuladores o por hilo radiante el perjuicio está servido. En el momento que sus contadores sean renovados, sus sistemas de calefacción simplemente dejarán de funcionar. Esto es debido a que es necesaria la instalación de un reloj o interruptor que discrimine entre horas valle y horas punta de consumo. Como no podía ser de otra forma, la instalación de dichos dispositivos corre a cuenta del usuario que se tendrá que rascar el bolsillo para instalar esos aparatitos. Además los contadores digitales van provistos de un limitador, que en el caso que salte desarmará dichos contadores cortando el suministro eléctrico. Y digo desarmar ya que si ocurre esta situación, hay que volver a armarlos para que sigan funcionando. Dicho armado hay que hacerlo bien desde el contador, para lo cual hay que tener acceso directo a él, cosa que no se produce en comunidades de vecinos que vivan en pisos, donde suele haber un cuarto de contadores al que sólo tiene acceso el presidente de la comunidad y la propia compañía de la luz. En algunos casos también vuelven a activarse desconectando el interruptor general de la vivienda durante unos minutos y volviéndolo a activar. El problema es que si el usuario no está en casa y no se percata de la situación se queda sin luz con el consiguiente perjuicio que puede suponer, se me ocurre, para la nevera por descongelación de los alimentos. Eso sin contar que cuando más consume por ejemplo el hilo radiante es cuando se enciende por primera vez en la temporada, ya que a partir de ahí el termostato se ocupa de mantener la temperatura activando y desactivando dicha calefacción según convenga. De este modo es muy posible que en algunos casos dicho primer encendido se produzca repetidamente en la temporada, con el consiguiente incremento en el gasto que puede llegar a ser brutal. Lo que yo me pregunto es como se puede permitir que el usuario sin haber solicitado el cambio de contador y sin obtener ninguna ventaja por ello, tenga que hacer frente a la instalación del dichoso reloj discriminador de horarios.
Mención aparte merece el hecho de no poder saber cuánto nos va a costar la electricidad a cada hora del día, pues ello ahora depende del consumo general de electricidad que se vaya a producir en cada momento que no es predecible.
Conclusión, un nuevo atentado contra la economía doméstica de los ciudadanos de a pie, que se encuentran indefensos ante las compañías eléctricas respaldadas por el gobierno. Y todavía alguno se escandaliza cuando algún partido progresista de verdad, no como el PSOE, baraja la posibilidad de nacionalizar a las eléctricas debido al infinito afán de estas por ganar más dinero.