Las personas LGBTI son una de las poblaciones más afectadas por las medidas de prevención de la COVID-19, sin embargo, su situación ha sido muy poco visible.

Darla Cristina González es lideresa trans de la Fundación Género Trans del Sur en el municipio de Pasto en el departamento de Nariño en Colombia. Como ella, muchas lideresas de la población LGBTI han visto cómo las medidas de aislamiento han impactado fuertemente a esta población, agravando la situación económica de muchas de ellas.

Según el diagnóstico de la política pública de diversidad sexual y de género, realizada en el 2015, sólo el 27% de la población trans tiene acceso a trabajo formal. El resto se encuentra en condiciones de desempleo, otras estudiando, pero sin trabajar, y la mayoría trabaja en el sector informal.

En esta época de pandemia, las situaciones a las que nos hemos enfrentado son muy difíciles puesto que dos de los sectores económicos en los que trabaja mayormente la población como lo son el trabajo sexual y la peluquería, estaban prohibidos.

Igualmente, el acceso a necesidades básicas como la educación y la salud, se han visto reducidos a causa de la pandemia. Además, la discriminación sufrida, dentro de la familia que retira en edad temprana a las personas LGBTI de las instituciones de educación, como la discriminación que se sufre al interior de estas, hace que la deserción escolar sea más alta. En cuanto a la salud, la población LGBTI siempre ha sido vista «negativamente» en la sociedad y, a pesar del llamado de la Corte Constitucional, no se han abordado temas importantes como la atención integral diferencial.

Kits de dignidad para proteger la salud de las personas LGTBI

Es en este contexto, donde Carla y la Fundación Género Trans del Sur están trabajando para proteger a la población, especialmente la que ejerce el trabajo sexual.

Para el departamento de Nariño, nosotras tenemos identificado que más o menos hay alrededor de dos mil trabajadoras sexuales, incluyendo mujeres cisgénero, mujeres transgénero y población diversa en general. Sabemos que este sector es un foco de propagación y que no solamente se pone en riesgo a la trabajadora sexual y al cliente, sino también a  sus familias.

En Pasto alrededor de mil personas son trabajadoras sexuales. De estas, doscientas trabajan en la plaza del Carnaval. El 90% son cabezas de familia, es decir responsables de personas adultas o de niños y niñas, con lo que aumenta más la problemática y el riesgo de contagio.

Darla cristina González fundacion genero trans del sur (lgtbi)

“Lo que hemos hecho es crear un protocolo interno para tratar de mitigar el riesgo de quienes están trabajando. Y al mismo tiempo, entregar de la mano de organizaciones de cooperación internacional como Alianza y ActionAid, alivios que permitan que estas personas tengan menos necesidad de trabajar y que si lo hacen, cuenten con medidas de seguridad como el aseo personal y el distanciamiento físico.

Gracias al apoyo de ActionAid, en el departamento de Nariño se realizó la entrega de 40 kits de dignidad con elementos de aseo personal como toallas higiénicas, ropa interior femenina, peinilla; así como elementos para prevenir el contagio como jabón, gel antibacterial y mascarillas. Fundación Género Trans del Sur ha recibido 20 de estos kits y la Casa Albergue de la Gobernación de Nariño los otros 20.





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