El ácido ribonucleico, o ARN, es parte de nuestro código genético y está presente en cada célula de nuestro cuerpo. La forma más conocida de ARN es una sola hebra lineal, cuya función es bien conocida y caracterizada. Pero también hay otro tipo de ARN, el llamado “ARN circular“, que forma un bucle continuo que lo hace más estable y menos vulnerable a la degradación. Los ARN circulares se acumulan en el cerebro con la edad. Sin embargo, las funciones biológicas de la mayoría de los ARNs circulares no se conocen y son un enigma para la comunidad científica.

 

Ahora unos científicos del Instituto Max Planck para la Biología del Envejecimiento han dado un paso más hacia la respuesta a la pregunta de qué hacen estos misteriosos ARNs circulares.

 

El equipo de Carina Weigelt y Linda Partridge, del citado instituto, utilizó moscas de la fruta para investigar el papel de los ARNs circulares en el proceso del envejecimiento. Este estudio es pionero porque es muy poco lo que se conoce sobre lo que hacen los ARNs circulares, y, hasta donde sabe el equipo de Weigelt, nadie había investigado los ARNs circulares en un contexto de longevidad.

 

Entre otros hallazgos, en este estudio se ha logrado identificar un ARN circular que puede extender la vida de las moscas de la fruta cuando en los experimentos se incrementa su presencia, y está regulado por la señalización de la insulina.

 

La vía de la insulina regula el envejecimiento, el metabolismo, la reproducción y el crecimiento de muchos organismo, como por ejemplo gusanos, moscas y humanos. Cuando esta vía se bloquea por diferentes métodos, por ejemplo si las moscas han sido modificadas genéticamente para que carezcan de insulina, las moscas viven más tiempo. Pero no se sabe exactamente cómo sucede esto.

 

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La mosca de la fruta (Drosophila melanogaster) vista en un microscopio. (Foto: F. Vinken)

 

Los resultados del nuevo estudio respaldan la idea de que parte de la respuesta podría estar en los ARNs circulares. El equipo de investigación encontró un ARN circular específico, llamado circSfl, cuyo comportamiento es diferente del de otros ARNs circulares. En comparación con las moscas normales, el circSfl se expresaba en niveles mucho más altos en las moscas de la fruta que tenían una larga vida y que carecían de insulina. Además, cuando las moscas fueron manipuladas genéticamente para que tuvieran un nivel más alto de circSfl, estas moscas también vivieron más tiempo. Estos hallazgos muestran que no solo el circSfl depende de la insulina, sino que el propio circSfl puede influir directamente en la vida de las moscas de la fruta.

 

¿Qué repercusiones tendrá esto para la investigación del envejecimiento? Weigelt explica que el siguiente paso será profundizar en el proceso de envejecimiento observando otros ARNs circulares en otros animales. Debido a que los ARNs circulares también se acumulan en el cerebro de los mamíferos, lo descubierto en la nueva investigación probablemente también atañe a la fisiología humana. (Fuente: NCYT de Amazings)



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