O al menos es lo que parece cuando se para uno a mirar los titulares de los diarios deportivos o pone la televisión y ve la sección de deportes de los informativos de cualquier cadena. Es curioso como nunca nadie habló tanto de Falcao o “Kun” Agüero, por poner un ejemplo, cuyos casos son los mismos. Y creo decir bien, ya que el caso de di María es exactamente el mismo. Además no ha sido ninguna sorpresa, todo el mundo al que le interese el tema futbolístico podía apostar a que tarde o temprano el astro argentino saldría del Real Madrid. Un jugador que se descuelga continuamente lanzando declaraciones o amenazas, según se miren, afirmando que en el equipo no se le valora adecuadamente, o que no se siente a gusto, tiene que acabar saliendo. Y a mi juicio tiene que ser así, ya que a la larga estos jugadores acaban desestabilizando los vestuarios del equipo en cuestión, ya sea por el hecho mismo de ser noticia todos los días, por la disminución de concentración en su trabajo que supone estar todos los días pendiente de otros temas o por el malestar que puede causar en los demás componentes de la plantilla al sentirse infravalorados.
Otro tema es que di María fue renovado recientemente doblando su salario que se situó en 4,5 millones de euros netos, lo que supone un gasto para el club de 9 millones brutos aproximadamente, por lo que la estrella en ningún caso puede considerarse mal pagada. Además según el club, tenía encima de la mesa una oferta de renovación de 6 millones de euros netos, que su entorno definió como una “falta de respeto”. Según están las cosas en el mundo y con personas pasando penurias, lo que parece una falta de respeto, es considerar el ofrecimiento en esos términos.
Luego están los representantes de los jugadores, que cuando verdaderamente sacan provecho de ellos es en los traspasos, siendo los mismos representantes en muchos casos los que lanzan rumores y noticias de dudosa credibilidad para sondear el mercado en busca de pingües beneficios. En cualquier caso, los jugadores ya son mayorcitos para no dejarse influenciar y no caer en esos juegos a no ser que ellos quieran por alguna razón, normalmente económica, llevarlos a cabo.
Bien, di María se ha ido, ha recalado en el Manchester United, un gran club, y además se ha ido por propia voluntad, porque allí le ofrecían más dinero simple y llanamente. Y es evidente que sólo pesa esa opción, ya que el club inglés no juega este año competiciones europeas. Lo que no entiendo es el aluvión de críticas vertidas por el jugador y su entorno hacia el Real Madrid, una vez llevada a cabo la operación. Morder la mano que un día te dio de comer y más habiendo sido el Madrid el equipo que le lanzó a la fama mundial y gracias al cual ha podido fichar por otro gran club, sin quitar ninguna importancia a las grandes actuaciones del jugador en el Real Madrid, me parece una falta de buen gusto como mínimo. Lo que ocurre es que irse a otro equipo por dinero, a pesar de ser lícito y una opción perfectamente válida, sigue estando mal visto por algunas personas y creo que esto ha sido lo que ha intentado evitar el jugador; parecer lo que vulgarmente se conoce como “pesetero”. Tal vez al intentar evitarlo, se ha metido en un jardín que le va a causar aún más perjuicio a su imagen. Aunque con ocho millones de euros netos anuales en el bolsillo, ¿a quién le importa lo que le llamen?

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Saturno Devora

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Irreverente, imposible, inconformista, incrédulo, intenso y mordaz.
No creas nada hasta que lo hayas probado por ti mismo...
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